
🚭 Fumar y vapear: un hábito que sigue siendo una amenaza para la salud pública
A pesar de la baja en el número de fumadores, especialistas alertan sobre los nuevos riesgos del vapeo y la necesidad urgente de prevenir desde edades tempranas
Aunque en los últimos años se registró una disminución en la cantidad de personas que fuman, el tabaquismo sigue siendo uno de los principales desafíos sanitarios. Así lo advirtió el Dr. Alejandro Meretta, reconocido cardiólogo, quien explicó que la adicción a la nicotina —ya sea por cigarrillos tradicionales o vapeadores— mantiene vigente el problema y lo complejiza con nuevas formas de consumo entre los más jóvenes.
Durante su intervención en un programa matutino, Meretta detalló que la nicotina activa receptores cerebrales que liberan dopamina y generan placer, pero con el tiempo el cuerpo demanda dosis más altas, profundizando la dependencia. “Es muy difícil dejar de fumar porque la nicotina estimula el sistema de recompensa”, aseguró. A esto se suma el fenómeno del vapeo, que gana terreno entre adolescentes por la falsa percepción de ser una alternativa más saludable, impulsada por sabores atractivos como chicle o vainilla.
El especialista alertó sobre los componentes tóxicos de los cigarrillos electrónicos, como el polietilenglicol, que pueden generar daños irreversibles como la fibrosis pulmonar. “El vapeo es un espanto”, sentenció, remarcando que se ha vuelto común ver a niños y adolescentes usando estos dispositivos, lo que agrava el panorama a futuro.
Meretta también hizo foco en el impacto intergeneracional del tabaquismo, mencionando que ciertas predisposiciones genéticas hacen a algunas personas más vulnerables. En ese marco, pidió reforzar la educación desde edades tempranas y aplicar estrategias de abandono gradual, combinando voluntad con acompañamiento profesional.
El cardiólogo destacó que se necesitan cambios culturales profundos para revertir décadas de marketing que romantizaron el cigarrillo como símbolo de estatus y libertad. Hoy, fumar y vapear no solo siguen enfermando, sino que se presentan con nuevos disfraces. La clave, según Meretta, está en dejar de engañarse y asumir la gravedad del problema: “Se pueden hacer trampas al solitario, pero finalmente hay que afrontar la realidad de lo perjudicial que es fumar”.