
La caída de la fertilidad mundial no implica un desastre demográfico
El descenso de las tasas de natalidad preocupa a economistas y gobiernos, pero expertos sostienen que un mundo con menos personas puede ser manejable e incluso positivo.
La tasa de fertilidad global se encuentra por debajo del nivel de reemplazo en dos tercios de la población mundial, lo que anticipa un futuro con crecimiento poblacional más lento y eventual declive. Según proyecciones de la ONU, el pico se alcanzaría en 2084 con 10.300 millones de personas, aunque estimaciones más prudentes lo adelantan a 2065 con 9.600 millones, seguido de una reducción gradual. La perspectiva genera alarma por sus posibles efectos en la innovación, la economía y la sustentabilidad de las deudas públicas, especialmente en sociedades envejecidas.
Sin embargo, especialistas remarcan que no se trata de un escenario catastrófico. El avance tecnológico, la mayor esperanza de vida saludable y la posibilidad de aprovechar mejor el capital humano podrían compensar la disminución de la fuerza laboral. Países como Japón muestran que una población en retroceso no necesariamente implica menor nivel de vida. Aunque la transición requerirá ajustes económicos y sociales, el debate demográfico sugiere que el reto será adaptarse a un planeta con menos habitantes, sin caer en el pánico ni en políticas costosas e ineficaces para revertir la tendencia.