
EL GOBIERNO AGOTÓ SUS DÓLARES Y DEPENDE DE LA ASISTENCIA DE ESTADOS UNIDOS
La intervención norteamericana evitó una nueva suba del dólar y expuso la fragilidad de las reservas nacionales. El Tesoro estadounidense inyectó liquidez para contener la tensión cambiaria a diez días de las elecciones legislativas.
El reciente auxilio financiero proveniente del Tesoro de Estados Unidos permitió frenar la escalada del dólar en el mercado local, que cerró en $1.420 tras haberse acercado peligrosamente al techo de la banda de flotación, fijado en $1.485. La medida reveló la delicada situación de la tesorería argentina, que había agotado casi todos sus recursos luego de las ventas generadas por la eliminación temporal de retenciones al sector agropecuario.
De los 6.100 millones de dólares liquidados por el campo, el Gobierno solo había podido retener 2.500 millones, los cuales se consumieron en apenas una semana de fuerte intervención cambiaria. Sin margen para seguir vendiendo dólares sin afectar las reservas del Banco Central, la administración nacional dependió de la asistencia de Washington para estabilizar el tipo de cambio.
La ayuda norteamericana —anunciada por el secretario del Tesoro, Scott Bessent— marcó un giro en la estrategia oficial. En lugar de utilizar divisas propias, el Gobierno optó por coordinar con Estados Unidos la provisión de liquidez, en una señal de respaldo político al modelo económico que impulsa Javier Milei.
Bessent destacó, tras sus reuniones en Washington con el ministro de Economía, Luis Caputo, que “Argentina enfrenta un momento de grave iliquidez, pero cuenta con el apoyo firme de la administración Trump y del Fondo Monetario Internacional”. La intervención envió una señal de confianza a los mercados, aunque también dejó en evidencia la alta dependencia del país respecto del financiamiento externo.
En paralelo, el Gobierno busca reactivar líneas de crédito internacionales. A la renovación del swap con el Banco Central de China por 35 mil millones de yuanes, se suma ahora el acuerdo de cooperación con Estados Unidos, que refuerza el objetivo de sostener la estabilidad cambiaria en el corto plazo y evitar una mayor presión sobre el dólar en la recta final del proceso electoral.