
EL MERCADO RECIBIÓ UN MENSAJE CONTUNDENTE: “NO TE ENFRENTES CON TRUMP”
Estados Unidos intervino en el mercado cambiario argentino con una inyección de USD 200 millones. La medida frenó la escalada del dólar y envió una señal clara a los inversores que apostaban a una devaluación.
El Tesoro de los Estados Unidos sorprendió al intervenir directamente en el mercado cambiario argentino con una venta estimada de 200 millones de dólares, lo que provocó una baja inmediata de $40 en la cotización del dólar oficial. La operación, inédita por su magnitud y oportunidad política, fue interpretada como un mensaje directo de la administración de Donald Trump: “no se enfrenten al respaldo norteamericano a Javier Milei”.
El secretario del Tesoro, Scott Bessent, explicó que la medida busca estabilizar el mercado en medio del clima de incertidumbre previo a las elecciones legislativas del 26 de octubre. Según detalló, Argentina enfrenta “un problema de iliquidez, no de solvencia”, por lo que el apoyo estadounidense apunta a garantizar liquidez sin comprometer el equilibrio fiscal ni el programa acordado con el FMI.
La intervención incluyó un swap de monedas por USD 20.000 millones con el Banco Central argentino, además de la autorización para nuevas operaciones de venta de dólares cada vez que sea necesario. Esta acción se complementa con la estrategia del FMI de sostener el programa económico argentino y reforzar sus reservas internacionales.
El impacto fue inmediato: el dólar oficial retrocedió de $1.475 a $1.430, mientras que el dólar minorista bajó de $1.490 a $1.450. En el mercado de deuda, los bonos soberanos registraron fuertes subas —especialmente el AL30, que repaga capital en el corto plazo— ante la mejora en las expectativas de solvencia.
Para los analistas, el mensaje fue inequívoco: la Casa Blanca no permitirá una crisis cambiaria que altere el panorama electoral argentino. El apoyo del Tesoro norteamericano, junto con la coordinación con el FMI, marca un punto de inflexión en la relación bilateral y consolida la estrategia de estabilización impulsada por el gobierno de Milei.
Con esta jugada, Estados Unidos pasa a tener un rol activo en la contención de la volatilidad financiera argentina, buscando desactivar cualquier intento de especulación contra el peso y asegurando, al menos hasta después de los comicios, una calma cambiaria que fortalezca la gobernabilidad del país.