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CARNE EN CATAMARCA: AUMENTOS, CAMBIOS DE CONSUMO Y PRECIOS

Una visita a una carnicería céntrica reflejó subas recientes, nuevas formas de compra y las dificultades de sostener el negocio en medio de la inflación.

CARNE EN CATAMARCA: AUMENTOS, CAMBIOS DE CONSUMO Y PRECIOS

Una visita a una carnicería céntrica reflejó subas recientes, nuevas formas de compra y las dificultades de sostener el negocio en medio de la inflación.

En una visita a una carnicería del centro capitalino, el carnicero Diego —conocido por muchos como “El Diego de la carne”— describió el panorama actual del sector, marcado por aumentos consecutivos y un consumo que intenta acompañar los nuevos valores. Según contó, la carne tuvo dos incrementos en quince días, acumulando cerca del 20%, y no se descarta otro ajuste aproximado del 25% en los próximos días.

Pese a las subas, la demanda se mantiene, aunque con cambios visibles en la forma de comprar. “La gente ya casi no pregunta el precio por kilo; compra por monto. Te dicen ‘dame veinte mil de esto, quince mil de aquello’”, explicó mientras atendía a los clientes.

En el centro, los cortes más buscados son los más caros: lomo sin hueso, nalga, tapa, cuadril y peceto, todos ubicados entre $20.000 y $21.000 el kilo. Otros cortes se encuentran entre $18.000 y $19.000, mientras que el puchero común ronda los $10.500 y la carne picada se vende a $10.000. Diego señaló que los cortes más económicos casi no se venden en la zona, por lo que directamente evita comprarlos en grandes cantidades para no quedar con producto sin salida.

Además, remarcó que sostener personal resulta inviable en este contexto. “Trabajo solo porque contratar un carnicero en blanco es imposible. Un carnicero completo cuesta más de un millón y medio de pesos”, afirmó.

El comerciante también mostró una imagen de precios en Buenos Aires donde el asado supera los $28.000, aunque aclaró que la diferencia depende del tipo de animal, la calidad del corte y las condiciones de cada mercado.

La visita dejó en evidencia un escenario donde los aumentos se trasladan rápido al mostrador, los hábitos de compra se modifican y los comerciantes ajustan su forma de trabajar para poder sostener la actividad.

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