
DENUNCIAN ABUSOS Y CONDICIONES DEGRADANTES EN UN CENTRO DE DETENCIÓN FAMILIAR EN TEXAS
Un informe de dos organizaciones advierte sobre violaciones a derechos humanos en un centro donde permanecen familias y menores bajo custodia migratoria.
Un informe conjunto de las organizaciones Human Rights First y RAICES denunció “condiciones inhumanas” en el Centro de Procesamiento Familiar de Dilley, en Texas, donde familias y niños permanecen bajo custodia del Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos. El documento, publicado este 6 de abril, se basa en testimonios de trabajadores y personas detenidas, y señala abusos generalizados, violaciones al debido proceso y daños físicos y psicológicos.
Según la investigación, más de 5600 personas, entre ellas padres, niños, bebés y recién nacidos, fueron detenidas en ese centro entre abril de 2025 y febrero de 2026. El informe indica que las familias permanecen retenidas durante meses, en algunos casos por encima de los límites judiciales, y expuestas a amenazas de separación, falta de acceso efectivo al asilo y condiciones que afectan la salud y el desarrollo de los menores.
Entre las principales denuncias se mencionan atención médica inadecuada, acceso limitado a la educación, alimentos en mal estado y situaciones de hacinamiento. De acuerdo con el documento, la edad promedio de los niños detenidos es de siete años y muchos presentan consecuencias emocionales derivadas de la permanencia prolongada en estos entornos.
En paralelo, un informe de The Marshall Project señala que la cantidad de menores detenidos por el Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE) se multiplicó durante la actual administración. Según los datos, el promedio diario pasó de 24 niños en los últimos meses del gobierno anterior a más de 220 en el período reciente, con miles de menores bajo custodia y algunos retenidos por más de 20 días.
El abogado especializado en inmigración Héctor Quiroga advirtió que este aumento refleja un cambio en el rol del ICE, que pasó a tener una participación más activa en la detención de menores, incluso en instalaciones no diseñadas para ese fin. También señaló que las condiciones denunciadas podrían constituir violaciones a estándares legales y de derechos humanos.
El informe sostiene que la detención familiar se consolida como una herramienta de control migratorio, en un contexto donde, según los datos relevados, crece la cantidad de niños retenidos dentro del territorio estadounidense.