
DESCUBREN UNA NUEVA ESPECIE DE GECKO EN ZONAS DE ALTA MONTAÑA DE CATAMARCA Y LA RIOJA
El reptil fue identificado por investigadores del Conicet y habita ambientes áridos a más de 3.000 metros de altura.
Investigadores del Conicet identificaron una nueva especie de gecko en zonas de alta montaña de Catamarca y La Rioja. El hallazgo, realizado en ambientes áridos ubicados a más de 3.000 metros de altura, permitió describir por primera vez a este reptil, denominado Homonota chelemini, que se caracteriza por su color gris oscuro y un patrón reticulado que le permite camuflarse entre rocas y arbustos secos.
El descubrimiento fue llevado adelante por científicos del Instituto Patagónico para el Estudio de los Ecosistemas Continentales y la Universidad Nacional de la Patagonia. El equipo estuvo integrado por Mariana Morando, Kevin Sánchez, Juan Vrdoljak, Cristian H. F. Pérez, Jack Sites y Luciano Ávila, quienes publicaron los resultados en la revista Zoologica Scripta. Según explicaron, el nombre de la especie rinde homenaje al cacique Juan Chelemín, líder indígena del Distrito Diaguita en el siglo XVII.
Los investigadores indicaron que, aunque resulta difícil diferenciarlo a simple vista, los análisis genéticos confirmaron que se trata de un linaje independiente y único en Sudamérica. La especie habita entre los 3000 y 3250 metros de altitud, lo que representa un rango extremo dentro del género Homonota. Entre sus características distintivas se destacan sus escamas dorsales lisas y rasgos morfológicos particulares.
El trabajo científico incluyó la recolección de ejemplares en campo y su posterior análisis en laboratorio mediante estudios morfológicos y genéticos. A través de la secuenciación de ADN, los especialistas compararon los resultados con otras especies del mismo género para confirmar su singularidad.
Según los investigadores, la nueva especie enfrenta múltiples amenazas vinculadas a su entorno. Entre ellas mencionaron el cambio climático, la disminución de precipitaciones en la región desde fines de la década de 1980 y la presencia de proyectos mineros en un radio cercano, en un área que no cuenta con zonas protegidas. En ese contexto, señalaron que la identificación formal de la especie constituye un paso necesario para su eventual protección y para avanzar en el conocimiento de la biodiversidad en el noroeste argentino.