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EL USO TEMPRANO DE PANTALLAS EN BEBÉS VUELVE A GENERAR ALERTA ENTRE ESPECIALISTAS

Una revisión internacional concluyó que la exposición intencional a dispositivos digitales antes de los dos años podría afectar el desarrollo infantil y recomendó evitar su uso regular durante esa etapa.

EL USO TEMPRANO DE PANTALLAS EN BEBÉS VUELVE A GENERAR ALERTA ENTRE ESPECIALISTAS

Una revisión internacional concluyó que la exposición intencional a dispositivos digitales antes de los dos años podría afectar el desarrollo infantil y recomendó evitar su uso regular durante esa etapa.

Un análisis realizado por investigadores de cuatro universidades del Reino Unido concluyó que el uso intencional de pantallas en bebés y niños menores de dos años puede tener efectos negativos sobre el desarrollo y la salud. La investigación advirtió que la exposición temprana a teléfonos inteligentes, tabletas y otros dispositivos electrónicos podría limitar la interacción social, reducir el tiempo destinado al juego físico y dificultar el desarrollo del lenguaje, además de incrementar los riesgos de trastornos del sueño y obesidad infantil.

El informe, elaborado por el Action on Device Imm Conditions Team e integrado por especialistas de las universidades de Leeds, Leeds Trinity, Loughborough y Aston, representa la revisión más amplia realizada hasta el momento sobre este tema. Los investigadores sostuvieron que ningún menor de dos años debería recibir tiempo de pantalla intencional de manera regular, ya que no existen beneficios demostrados y sí potenciales riesgos para el desarrollo. También señalaron que las excepciones contempladas en algunas recomendaciones oficiales podrían generar confusión entre padres y cuidadores respecto de la seguridad de estas prácticas.

Entre los posibles efectos identificados figuran la reducción de oportunidades para fortalecer los vínculos afectivos con los adultos, un menor desarrollo del lenguaje, sobreestimulación, problemas de sueño, dificultades en la salud ocular y una mayor probabilidad de obesidad infantil. El estudio también advirtió que algunos bebés pueden comenzar a buscar consuelo en los dispositivos digitales en lugar de hacerlo en sus padres, lo que podría influir en su desarrollo emocional.

La revisión fue respaldada por un estudio longitudinal publicado en World Journal of Pediatrics, que siguió a 502 niños desde el primer año de vida hasta los ocho años. Esa investigación encontró que una mayor exposición a pantallas, especialmente durante el primer año y el inicio de la etapa escolar, se asoció con un menor rendimiento académico a los nueve años y una memoria de trabajo más débil a los diez años y medio.

A partir de estos resultados, los especialistas propusieron incorporar evaluaciones específicas sobre el tiempo de pantalla en la primera infancia para detectar situaciones de vulnerabilidad y brindar apoyo a las familias. También señalaron que la recomendación de evitar el uso de pantallas antes de los dos años debe contemplar las situaciones cotidianas, como videollamadas con familiares o actividades compartidas bajo la supervisión de un adulto.

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