
LA INFORMALIDAD LABORAL MARCÓ UN RÉCORD Y YA ALCANZA A CASI 10 MILLONES DE TRABAJADORES
El INDEC informó que la tasa de empleo no registrado llegó al 44,2% en el primer trimestre de 2026, el nivel más alto desde que existen registros. La desocupación se ubicó en el 7,8% y también creció la subocupación y la búsqueda de un segundo empleo.
La informalidad laboral alcanzó un nuevo récord en la Argentina durante el primer trimestre de 2026. Según datos difundidos por el INDEC, el 44,2% de las personas ocupadas trabaja en condiciones de informalidad, lo que equivale a 5,9 millones de personas en los grandes centros urbanos y a casi 10 millones si se proyecta sobre el total del país. La cifra implicó una suba de 2,2 puntos porcentuales respecto del mismo período de 2025.
El informe oficial muestra que, mientras la tasa de empleo se mantuvo en torno al 44,8%, se profundizó el deterioro en la calidad de los puestos de trabajo. En contrapartida, el empleo formal representa el 55,7% de los ocupados, por lo que más de cuatro de cada diez trabajadores desarrollan actividades por fuera de las normas laborales, previsionales o tributarias.
Uno de los indicadores más sensibles de este proceso es el empleo asalariado sin descuento jubilatorio. El relevamiento señaló que el 37,9% de los asalariados no cuenta con aportes previsionales realizados por su empleador, frente al 36,3% registrado un año antes. Además, entre los asalariados informales, el 84,5% tampoco realiza aportes propios al sistema previsional.
La estructura ocupacional también da cuenta del avance de la precarización. Del total de trabajadores ocupados, el 71,8% son asalariados y el 24,2% trabaja por cuenta propia. Dentro del universo informal, los asalariados explican el 61,5% de los casos, mientras que los trabajadores independientes representan el 37,7%.
El informe también advirtió un aumento de la presión sobre el mercado laboral. La tasa de ocupados demandantes de empleo llegó al 15,8%, es decir, personas que ya tienen trabajo pero buscan otro puesto. A eso se suma una subocupación del 11,1%, que comprende a quienes trabajan menos de 35 horas semanales de manera involuntaria y desean ampliar su jornada. En este contexto, la desocupación se ubicó en el 7,8%.