
UN ESTUDIO REVELA QUE FRUCTOSA Y GLUCOSA GENERAN RESPUESTAS DISTINTAS DE SACIEDAD EN EL CEREBRO
Investigadores encontraron que dos azúcares con igual aporte calórico activan mecanismos neuronales diferentes. El hallazgo podría aportar nuevas claves sobre la elección de alimentos y el control del apetito.
Un estudio realizado por científicos del Monell Chemical Senses Center concluyó que la fructosa y la glucosa, pese a aportar la misma cantidad de calorías, activan distintas vías de comunicación entre el intestino y el cerebro. La investigación, liderada por Amber Alhadeff y publicada en la revista Neuron, mostró que ambos azúcares generan respuestas diferentes en circuitos neuronales vinculados al hambre y la saciedad.
Los experimentos fueron realizados en ratones y se centraron en las neuronas AgRP, consideradas un componente clave en la regulación del apetito. Los investigadores observaron que la glucosa produjo una inhibición mucho más intensa de estas neuronas, asociadas al impulso de comer, mientras que la fructosa redujo su actividad de manera considerablemente más moderada. Los resultados indicaron que la respuesta cerebral depende no solo de la cantidad de energía ingerida, sino también del tipo de azúcar consumido.
El trabajo también identificó mecanismos distintos para cada nutriente. Según los autores, la fructosa estimuló la liberación del péptido YY (PYY), una hormona intestinal relacionada con la sensación de saciedad. Esa señal fue transmitida al cerebro a través del nervio vago. Cuando los investigadores interrumpieron esa vía de comunicación, el efecto de la fructosa desapareció, lo que confirmó la importancia de este circuito en la respuesta observada.
En contraste, la glucosa actuó mediante un mecanismo diferente que no requirió la participación del PYY ni del nervio vago. Además, las mediciones realizadas mostraron que este azúcar generó una activación neuronal más intensa que la fructosa. Los investigadores también comprobaron que ambos compuestos estimulan grupos distintos de neuronas dentro del nervio vago.
El estudio analizó además el comportamiento frente al jarabe de maíz de alta fructosa (JMAF), una mezcla de fructosa y glucosa utilizada en numerosos productos alimenticios. Los ratones mostraron preferencia por esta combinación frente a la fructosa sola, mientras que su efecto sobre las neuronas AgRP fue comparable al de la glucosa. Aunque los autores señalaron que los resultados provienen de modelos animales y no pueden extrapolarse directamente a humanos, consideraron que los hallazgos podrían contribuir a futuras investigaciones sobre obesidad, salud metabólica y elección de alimentos.