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El granadero argentino que fue enviado a Francia para custodiar la casa donde murió San Martín: “Es una emoción inmensa”

Rubén Torres, suboficial del Regimiento de Granaderos a Caballo, vive desde 2025 en Boulogne-sur-Mer junto a su familia y tiene la misión de custodiar la Casa Museo donde el Libertador pasó sus últimos años de vida.

El granadero argentino que fue enviado a Francia para custodiar la casa donde murió San Martín: “Es una emoción inmensa”

Rubén Torres, suboficial del Regimiento de Granaderos a Caballo, vive desde 2025 en Boulogne-sur-Mer junto a su familia y tiene la misión de custodiar la Casa Museo donde el Libertador pasó sus últimos años de vida.

A miles de kilómetros de la Argentina, en la ciudad francesa de Boulogne-sur-Mer, Rubén Torres cumple una misión cargada de historia y simbolismo. Tiene 55 años, es suboficial principal del Ejército Argentino y pertenece al Regimiento de Granaderos a Caballo “General San Martín”.

Desde agosto de 2025 vive en Francia junto a su esposa y sus dos hijos, de 6 y 11 años, luego de ser seleccionado para desempeñarse como granadero conservador de la Casa Museo de San Martín. Su misión se extenderá hasta agosto de 2027.

Su trabajo va mucho más allá de custodiar el edificio. Torres debe mantener el lugar, abrir sus puertas y recibir a visitantes de distintas partes del mundo, además de explicar la historia de la residencia donde José de San Martín pasó los últimos años de su vida y murió el 17 de agosto de 1850.

“Mi misión es brindar información a toda la gente, no solo de Argentina, sino del mundo, y mostrar toda la casa”, explicó el granadero.

La particularidad de su destino quedó especialmente expuesta el pasado 17 de agosto, cuando participó de las actividades conmemorativas por el aniversario de la muerte del Libertador. La ceremonia se realizó en el mismo lugar donde San Martín vivió junto a su hija Mercedes y sus nietas.

Una casa que conserva la memoria del Libertador

La Casa Museo de Boulogne-sur-Mer tiene tres pisos y conserva diferentes elementos relacionados con la vida de San Martín y su familia. Si bien muchos objetos originales se encuentran actualmente en el Museo Histórico Nacional de Buenos Aires, el edificio mantiene partes de su estructura y distintos elementos que permiten reconstruir cómo era la residencia.

Entre ellos se encuentran los pisos de las habitaciones, las escaleras de cedro y un florero de papel que una de las nietas de San Martín le regaló en 1839.

Sin embargo, uno de los espacios que genera mayor interés entre los visitantes es la habitación donde murió el Libertador.

“La mayoría viene a ver exclusivamente la habitación donde murió el padre de la patria”, contó Torres.

La propiedad fue adquirida por el Estado argentino en 1926. Durante algunos años funcionó también como consulado argentino y, desde 1968, quedó destinada exclusivamente a su función de casa museo. Actualmente depende de la Embajada Argentina en París.

El acceso es gratuito y el lugar recibe visitantes durante todo el año. Según Torres, suelen llegar entre 15 y 20 personas por día, aunque la cantidad varía de acuerdo con la temporada.

Entre los visitantes hay turistas franceses y extranjeros, argentinos que recorren Europa y grupos escolares. “Viene muchísima gente. Es increíble la cantidad de argentinos y colegios que visitan este lugar tan lejano para nosotros”, señaló.

Una misión que también transformó a su familia

Para llegar a ocupar este puesto, Torres atravesó un proceso de selección dentro del Regimiento de Granaderos a Caballo. Los suboficiales elegidos deben cumplir diferentes requisitos y recibir una preparación específica antes de asumir una misión que dura dos años.

El traslado significó también un importante cambio para su familia. Los cuatro llegaron a Boulogne-sur-Mer el 6 de septiembre de 2025, y sus hijos comenzaron la escuela apenas dos días después.

La adaptación implicó aprender a desenvolverse en otro país, con un idioma y una rutina diferentes. Sin embargo, Torres asegura que sus hijos disfrutan de la experiencia.

“Los chicos están muy contentos, me admiran muchísimo cuando cuento la historia del padre de la patria; para ellos es una experiencia única”, relató.

La familia vive en el tercer piso del edificio, mientras que el resto de la propiedad funciona como museo. De esta manera, la vida cotidiana de Torres transcurre en el mismo lugar que debe preservar y mostrar a los visitantes.

El orgullo de representar a San Martín

La misión tiene además un fuerte valor simbólico. Los Granaderos a Caballo fueron creados por San Martín en 1812 y, más de dos siglos después, uno de sus integrantes tiene la responsabilidad de custodiar el lugar donde el prócer argentino pasó sus últimos años.

Para Torres, su tarea no consiste únicamente en cuidar una propiedad histórica. También implica mantener viva la memoria del Libertador y transmitir a quienes visitan el museo la importancia que tuvo San Martín en la historia argentina.

Para mí es un orgullo, una emoción inmensa, tanto para mí como para mi familia. Es una experiencia muy hermosa y como militar me llena de emoción el solo hecho de pensar que el general San Martín vivió estos últimos dos años en este lugar”, expresó.

 

 

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