
Dos padres y una gestación solidaria: la historia de una familia que nació del amor y la confianza
Leonel Videtta y Matías Pulido decidieron formar una familia y encontraron en Bárbara, hermana de Matías, a la mujer que llevaría a su hijo en el vientre. Hoy crían a Bastián con su historia como parte de su identidad.
Leonel Videtta y Matías Pulido se conocieron en 2009, cuando todavía no existía el matrimonio igualitario en Argentina. Años después, tras construir una relación y atravesar juntos distintos procesos personales, decidieron concretar un proyecto que ambos habían comenzado a imaginar: convertirse en padres.
Primero consideraron la adopción, pero también comenzaron a investigar alternativas de gestación solidaria. Desde el comienzo tuvieron una condición clara: querían que la persona que llevara adelante el embarazo perteneciera a su círculo cercano.
La primera propuesta llegó de una amiga, Ceci, quien después de conocer el proyecto de la pareja creó un grupo de WhatsApp y les comunicó que quería ser la gestante de su futuro hijo o hija.
Sin embargo, durante los estudios correspondientes a los protocolos, surgió una situación relacionada con su salud y la pareja decidió no continuar para evitar cualquier riesgo.
El proyecto quedó momentáneamente detenido, pero el deseo de ser padres permaneció intacto.
El ofrecimiento que cambió todo
Durante la pandemia, Bárbara, la hermana de Matías, se comunicó con ellos por videollamada. Después de preguntarles si todavía querían convertirse en padres, hizo una propuesta que sorprendió a la pareja.
“Bueno, yo hoy siento que estoy preparada para llevar a su hijo en mi pancita. Si ustedes quieren, a mí me encantaría”, les dijo.
Para Matías, el llamado fue inesperado, especialmente porque no acostumbraba tener conversaciones de ese tipo con su hermana. Para la pareja también comenzó una nueva etapa, atravesada por preguntas y dudas de quienes conocieron que sería precisamente Bárbara quien llevaría adelante el embarazo.
El ofrecimiento dio inicio a nueve meses en los que, según relataron, quedaron establecidos con claridad los lugares y responsabilidades de cada integrante del proceso.
Bárbara asumió su rol como gestante y mantuvo siempre presente que el proyecto de maternidad y paternidad pertenecía a Leonel y Matías. Los estudios médicos eran recibidos por ellos y, cuando las circunstancias no permitían que ambos ingresaran a determinados lugares, ella buscaba que pudieran participar de todos modos.
Para la pareja, esa actitud fue fundamental para atravesar el embarazo con tranquilidad.
La llegada de Bastián
Con el resultado positivo comenzó una nueva etapa para los futuros padres. La alegría estuvo acompañada por temores que, especialmente en Leonel, aparecieron durante el embarazo y después del nacimiento.
La pareja también debió enfrentarse a situaciones cotidianas que evidenciaron, según contaron, que algunas estructuras todavía están pensadas desde una concepción tradicional de la familia.
Desde términos como “jardín maternal” hasta determinados planes de cobertura, encontraron espacios en los que no siempre se sentían representados.
Con el tiempo, Bastián comenzó el jardín y se integró con sus compañeros y sus familias. Para sus padres, esa experiencia permitió disminuir algunos de los temores que habían aparecido durante los primeros años.
Una familia que habla de su historia
Leonel y Matías decidieron que Bastián conociera su historia desde pequeño. No buscan ocultarle cómo llegó al mundo y adaptan la información a lo que necesita comprender de acuerdo con su edad.
El propio Bastián sabe que estuvo “en la panza de la madrina Bárbara”.
La pareja también procura que conozca distintas formas de familia. En su entorno hay familias con dos madres, dos padres, madre y padre, abuelos o tíos, y utilizan incluso sus juegos cotidianos para mostrarle esa diversidad.
Para ellos, contarle su propia historia también significa prepararlo para enfrentar posibles preguntas o comentarios en el futuro.
Matías explicó que muchas veces los temores pertenecen más a los adultos que a los propios niños y que por eso consideran importante que Bastián crezca con seguridad respecto de su origen.
“A él no le falta nada”
La pareja considera que la sociedad avanzó en materia de diversidad familiar, aunque sostiene que todavía quedan transformaciones pendientes.
Para Matías, visibilizar estas historias es una manera de contribuir a que otras familias puedan sentirse representadas y reconocidas.
En ese sentido, ambos rechazan la idea de que a Bastián pueda faltarle algo por crecer con dos padres.
Sostienen que el niño es feliz, que recibe amor y que su familia tiene las mismas dificultades, errores y aciertos que cualquier otra.
La historia de Leonel, Matías, Bárbara y Bastián quedó así atravesada por una decisión que comenzó como un proyecto de dos personas y terminó involucrando a una familia entera, unida por la confianza y el deseo de acompañar la llegada de un nuevo integrante.