
Endeudamiento familiar: casi 6 de cada 10 hogares recurren a alguna forma de financiamiento
El 58,7% de los hogares urbanos utilizó cuotas, fiado, préstamos o financiamiento institucional durante el primer trimestre de 2026, mientras aumentaron las dificultades de pago.
Casi seis de cada diez hogares urbanos argentinos recurrieron a algún mecanismo de financiamiento durante el primer trimestre de 2026. El porcentaje alcanzó el 58,7%, un nivel que se mantiene relativamente estable desde hace una década, aunque contrasta con el fuerte incremento de la morosidad.
El dato surge de un análisis de la Fundación Encuentro elaborado sobre la base de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del Indec.
El estudio aclara que la EPH no registra directamente el endeudamiento de las personas, como ocurre con la Central de Deudores del Banco Central. Por eso, el informe utiliza el concepto de financiamiento para referirse a quienes declararon haber recurrido a cuotas, compras al fiado, préstamos de familiares o amigos, bancos o financieras.
La morosidad creció con fuerza
Mientras la proporción de hogares que utiliza algún mecanismo de financiamiento permaneció estable, las dificultades para cumplir con las obligaciones aumentaron considerablemente.
De acuerdo con los datos citados en el informe a partir de la Central de Deudores del BCRA, la proporción de deudores en mora pasó del 13,6% en octubre de 2024 al 27,8% en junio de 2026.
Si se considera el dinero involucrado, las obligaciones familiares en situación irregular representan el 15,5% del total adeudado. El informe compara ese nivel con el 5,2% registrado en Brasil y el 3% de Chile.
En paralelo, la deuda de los hogares argentinos representaba en 2024 el 4,7% del PBI, según la base Global Debt Database del Fondo Monetario Internacional.
Las cuotas y el fiado, las opciones más utilizadas
Entre las modalidades relevadas, las compras en cuotas o al fiado aparecen como la principal herramienta.
Durante el primer trimestre de 2026, el 33,7% de los hogares declaró utilizar exclusivamente esa alternativa, mientras que el 17,5% combinó diferentes formas de financiamiento.
Otro 4,9% recurrió solamente a familiares o amigos y el 2,7% utilizó exclusivamente bancos o financieras. En tanto, el 41,3% no declaró haber empleado ninguna de las estrategias consultadas.
La encuesta agrupa las compras en cuotas o al fiado con tarjeta de crédito o libreta, por lo que no permite establecer qué tipo de tarjeta fue utilizada ni interpretar directamente ese porcentaje como endeudamiento bancario.
Los hogares de mayores ingresos recurren más al financiamiento
Uno de los resultados destacados del informe aparece al analizar los hogares según su nivel de ingresos.
El decil 9 registra la mayor proporción, con el 72,5% de los hogares utilizando algún mecanismo de financiamiento. Le siguen el decil 8, con 67%, y el decil 10, con 66,1%.
En los sectores de menores ingresos, el 50,2% de los hogares del decil 1 utiliza alguna modalidad, mientras que el porcentaje llega al 60,8% en el decil 2 y al 56,3% en el decil 3.
La utilización también es significativa entre los sectores medios: alcanza el 55,9% en el decil 4, el 59,8% en el 5, el 58,7% en el 6 y el 59,6% en el 7.
El informe relaciona la mayor utilización entre los sectores de ingresos altos con un mayor acceso a tarjetas y otros instrumentos financieros. Por lo tanto, recurrir más al financiamiento no implica necesariamente una mayor necesidad económica, sino que también puede reflejar una mayor disponibilidad de herramientas de crédito.
Las familias con hijos se financian más
La composición del hogar también marca diferencias.
Entre las familias con niños convivientes, el 62,8% recurre a algún mecanismo de financiamiento, frente al 52,7% de aquellas que no tienen chicos.
Las parejas con hijos presentan la proporción más elevada, con 64,4%, seguidas por los hogares monomarentales, con 61,4%.
En las parejas sin niños convivientes, el porcentaje alcanza el 56,2%, mientras que los hogares monoparentales con jefe varón registran 55,2%. La proporción más baja corresponde a quienes no tienen pareja ni niños convivientes, con 50,8%.
El estudio vincula estas diferencias con los gastos asociados a la crianza, entre ellos alimentación, vestimenta, educación y salud.
El empleo también influye
La situación laboral presenta otra brecha importante. Entre los hogares con personas ocupadas, el acceso al financiamiento alcanza el 63,6%, mientras que entre los inactivos se ubica en 48,8%.
En el caso de los desocupados, el porcentaje cae al 5,3%.
También existe una diferencia según la formalidad laboral. El 71,1% de los hogares cuyo jefe o jefa es asalariado formal utiliza algún mecanismo de financiamiento. Entre los hogares encabezados por asalariados informales, la proporción baja al 55,8%.
El NOA encabeza el uso de financiamiento
Las diferencias también aparecen según la región del país.
El Noroeste registra la mayor proporción de hogares que recurren al financiamiento, con 68,2%. Le siguen la Patagonia, con 64,9%, y Cuyo, con 62,2%.
La región Pampeana alcanza el 60,8%, mientras que el Gran Buenos Aires registra 56,1%.
En el último lugar aparece el Noreste, con 50,5%. La diferencia entre el NOA y el NEA llega a casi 18 puntos porcentuales.
El informe señala que las diferencias regionales pueden estar relacionadas con factores como la estructura del mercado laboral, el acceso a instrumentos financieros, la composición de los hogares, los ingresos y las características de los mercados comerciales de cada región.