
Fábricas sin trabajadores: cómo funcionan las plantas de autos controladas casi por completo por robots
La automatización avanza en la industria automotriz con instalaciones capaces de producir vehículos con mínima intervención humana, un modelo que reduce costos y transforma los empleos.
La robotización de la industria automotriz comenzó a avanzar hacia un nuevo nivel con las denominadas dark factories o fábricas oscuras, plantas en las que determinadas áreas de producción pueden funcionar sin trabajadores dentro de las líneas.
El concepto fue explicado por Daniele Nadalin, responsable del sector automotor y de movilidad de McKinsey en América Latina, quien conoció una planta de vehículos eléctricos de NIO en China que ya cuenta con un sector operado bajo este esquema.
Robots en cada etapa de producción
En este tipo de instalaciones, vehículos autónomos internos, conocidos como AGV, trasladan materiales hacia las diferentes estaciones de trabajo. Luego, sistemas robotizados pueden encargarse de procesos como la soldadura, la pintura y el ensamblaje.
El objetivo es reducir la dependencia de tareas manuales repetitivas y automatizar el traslado de materiales y la continuidad de la producción.
Nadalin explicó que una fábrica con este nivel de automatización podría elevar su productividad entre dos y tres veces, aunque el resultado depende de factores como el proceso utilizado, el volumen de producción y la inversión necesaria para adaptar las instalaciones.
La ausencia de trabajadores en determinadas áreas también permite reducir gastos vinculados con iluminación, calefacción y climatización.
Qué pasa con los trabajadores
La automatización no significa necesariamente la desaparición total del empleo dentro de una planta. Las tareas pueden trasladarse hacia áreas como el diseño de sistemas, el mantenimiento, la programación, el control de calidad, el análisis de datos y la administración de la producción.
De acuerdo con Nadalin, uno de los factores que impulsa el avance de este modelo es la dificultad para encontrar trabajadores especializados en determinadas actividades industriales.
La seguridad constituye otro argumento. La incorporación de robots permite reducir la exposición de las personas a determinadas tareas que implican riesgos físicos.
Sin embargo, el proceso también plantea la necesidad de capacitar a los trabajadores para ocupar nuevos puestos vinculados con la robótica, la inteligencia artificial, el mantenimiento y la gestión digital.
Un desafío para la industria regional
El avance de las fábricas automatizadas también representa un desafío para América Latina. La región cuenta con capacidades de ingeniería y una industria automotriz consolidada, aunque enfrenta dificultades relacionadas con la escala, los costos logísticos, la presión impositiva y la incertidumbre regulatoria.
En Argentina y Brasil, empresarios del sector automotor y autopartista plantean la necesidad de profundizar la integración productiva y aumentar el contenido regional de los vehículos para sostener inversiones y empleo frente a la llegada de fabricantes asiáticos.
La automatización se suma así a otros cambios que atraviesa la industria, como la electrificación, el desarrollo de baterías, la inteligencia artificial y el ingreso de nuevos competidores.
El avance de las dark factories plantea, de esta manera, una transformación no solo en la forma de fabricar vehículos, sino también en las capacidades laborales que necesitarán las plantas automotrices en los próximos años.