
La menor inflación avanza en paralelo con una economía que pierde impulso
Un informe de Epyca vinculó la desaceleración de los precios con el debilitamiento de la demanda y alertó por las caídas registradas en sectores como la industria y la construcción.
La recesión aparece como uno de los principales factores detrás de la desaceleración de la inflación, según un informe elaborado por Epyca. El análisis relacionó la moderación de los precios con el debilitamiento de la demanda y una menor actividad en distintos sectores de la economía.
El documento también advirtió sobre una reducción en las expectativas de crecimiento del Producto Bruto Interno (PBI) para los próximos años, en contraste con las previsiones expresadas meses atrás por el Gobierno.
Menores expectativas de crecimiento
El Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central correspondiente a agosto ubicó en 2,1% la proyección de crecimiento del PBI para 2026. La estimación representa una reducción de cuatro décimas frente al cálculo anterior y de 1,1 puntos porcentuales respecto de la previsión realizada en enero.
Las proyecciones para los años siguientes también fueron corregidas a la baja. Para 2027 se espera un crecimiento del 2,7%, cinco décimas menos que la estimación de comienzos de año, mientras que para 2028 se proyecta un avance del 3%, una décima por debajo de la previsión de enero.
Los datos de actividad también reflejan un escenario irregular. En junio, el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) registró una mejora interanual del 2,7%, aunque el acumulado del primer semestre alcanzó el 1,9%. La medición desestacionalizada, además, mostró una fuerte suba en marzo y posteriores retrocesos durante abril y mayo.
Industria y construcción, entre los sectores más afectados
La producción industrial manufacturera registró en julio una caída del 4,9% interanual y del 5% respecto de junio en términos desestacionalizados.
Todas las categorías analizadas presentaron variaciones mensuales negativas, con descensos destacados en muebles, productos de metal, maquinaria y equipos, automotores y otros equipos.
En la comparación interanual, Madera, papel, edición e impresión fue el único segmento que mostró una mejora, con un crecimiento del 7,1%. En cambio, equipos e instrumentos, productos de metal y el sector textil, de prendas de vestir, cuero y calzado registraron caídas de dos dígitos.
La construcción también mostró una retracción durante julio. El Indicador Sintético de la Actividad de la Construcción (ISAC) cayó 4,5% interanual y 4,6% en la medición desestacionalizada.
Algunos insumos vinculados con la actividad tuvieron descensos aún mayores: el cemento portland bajó 8,1% y el hormigón elaborado retrocedió 9,5%.
La minería presentó un comportamiento diferente en el acumulado anual, con una mejora del 7,7% durante los primeros siete meses. Sin embargo, en julio registró una disminución intermensual del 0,9%. El informe también señaló retrocesos en servicios de apoyo al petróleo y gas y en minerales no metalíferos.
La demanda como factor de la desinflación
El comportamiento de los precios constituye uno de los principales ejes del análisis de Epyca. La inflación mensual se mantuvo durante los últimos 23 meses dentro de un rango de entre 1,5% y 3,7%, con un promedio del 2,4%.
En agosto, la inflación interanual fue del 33,5%, por encima del promedio del 32,5% registrado durante los doce meses anteriores.
Según el informe, la evolución de los precios debe analizarse junto con el nivel de actividad. La hipótesis planteada sostiene que el debilitamiento de la demanda agregada estaría limitando los aumentos de precios, en un contexto de menor producción industrial y de la construcción, dos sectores con un importante peso en el empleo.
Epyca también identificó tres mecanismos utilizados como anclas dentro del esquema de estabilización: el tipo de cambio real, los salarios y el gasto público. De acuerdo con el análisis, el margen para utilizar estas herramientas sin afectar la demanda se habría reducido.
La recesión como nueva ancla
A partir de este escenario, la consultora plantea el concepto de la recesión como una nueva ancla de la desinflación. La coincidencia entre una menor actividad y una moderación de los precios abre el interrogante sobre la posibilidad de sostener la estabilidad alcanzada al mismo tiempo que se recupera la economía.
El sector textil aparece como uno de los ejemplos analizados. Su actividad acumuló hasta julio una caída del 16,8%, mientras que el incremento de sus precios quedó 14 puntos porcentuales por debajo del promedio.
Para Epyca, este comportamiento permite observar cómo una demanda más débil puede contribuir a contener la evolución de los precios.
El informe advierte que los próximos meses serán determinantes para establecer si la desaceleración de la inflación logra consolidarse. Una eventual recuperación de la demanda podría modificar el escenario y plantear el desafío de combinar un mayor nivel de actividad con la continuidad del proceso de desinflación.