
Malvinas: un especialista advirtió sobre los riesgos de depender de Trump y analizó el impacto de Sea Lion
Ezequiel Magnani sostuvo que la Argentina debe aprovechar el contexto internacional sin atar su estrategia sobre las islas a la relación entre Javier Milei y el presidente de Estados Unidos.
Las declaraciones de Donald Trump sobre las Islas Malvinas volvieron a instalar la disputa entre Argentina y el Reino Unido en el centro de la agenda internacional. En este contexto, el especialista Ezequiel Magnani analizó el escenario para el país y advirtió sobre los riesgos de vincular la política de soberanía a la relación entre Javier Milei y el mandatario estadounidense.
Magnani, magíster en Estudios Internacionales, sostuvo que Argentina debería aprovechar las oportunidades que presenta el escenario actual, pero diferenciar el vínculo con una administración de Washington de una política de Estado respecto de Malvinas.
“Atar la cuestión Malvinas a una administración estadounidense que puede estar de salida es muy riesgoso y muy peligroso”, afirmó.
La distancia del Reino Unido y el desafío logístico
Uno de los aspectos destacados por el especialista fue la distancia que separa al Reino Unido de las islas y las dificultades logísticas que implica sostener allí una estructura militar.
Según explicó, la base británica de Ascensión se encuentra a unos 12 días de Malvinas, mientras que el trayecto desde Plymouth demanda aproximadamente una semana.
“Son 12.500 kilómetros de distancia para sostener un complejo militar”, señaló Magnani, quien consideró que esta distancia condiciona la capacidad británica para mantener su presencia en el Atlántico Sur.
El avance de Sea Lion
El desarrollo petrolero de Sea Lion es otro de los factores que, según el especialista, puede modificar el escenario económico y estratégico de las islas.
El proyecto está ubicado en la Cuenca Norte de Malvinas y podría alcanzar una producción de 180 mil barriles diarios si llega a su tercera fase.
“Sería un cambio de juego, sobre todo si logran llegar a la fase tres, que son 180 mil barriles por día”, sostuvo Magnani.
De concretarse ese nivel de producción, el especialista consideró que aumentaría la infraestructura de Puerto Argentino y la autonomía económica de las islas.
Por ese motivo, planteó que Argentina debería actuar antes de que el proyecto avance hacia una etapa irreversible, combinando medidas para elevar los costos de las empresas que operan en las islas con alternativas de infraestructura argentina para determinadas actividades vinculadas con la explotación petrolera.
En ese análisis también mencionó a Navitas Petroleum, compañía que adquirió el 65% del proyecto a Harbour Energy y que, según explicó, aporta la mayor parte del capital necesario para desarrollar Sea Lion.
Magnani vinculó además la presencia de la empresa con la relación entre el Gobierno de Milei e Israel y consideró que ese vínculo podría ser utilizado por Argentina como una herramienta de presión.
El rol de Estados Unidos
El especialista también analizó el papel de Washington en la disputa. Según sostuvo, Estados Unidos considera al Reino Unido un actor estabilizador en el Atlántico Sur.
Magnani señaló que la posición oficial estadounidense sobre la soberanía de las islas continúa siendo neutral y consideró poco probable que Washington reconozca en el corto plazo los derechos argentinos.
Sin embargo, remarcó que Estados Unidos tendría un papel relevante ante una eventual negociación. “En cualquier redistribución territorial pacífica conforme al derecho que pueda haber en Malvinas va a estar Estados Unidos en la mesa de negociación”, afirmó.
En ese sentido, cuestionó una estrategia basada únicamente en la expectativa de que Estados Unidos pueda reemplazar al Reino Unido por Argentina.
“Pensar que Estados Unidos va a reemplazar al Reino Unido con la Argentina, que gasta 0,5% de su PBI en defensa, es un poco realismo mágico”, sostuvo.
Una estrategia de largo plazo
Para Magnani, Argentina necesita desarrollar capacidades propias para modificar el escenario actual. Entre los aspectos que mencionó se encuentran una mayor presencia económica, infraestructura, capacidad militar y un desarrollo sostenido de la Patagonia.
“La Argentina tiene que planificar un desarrollo económico pensando en competir a la economía colonial de las islas”, afirmó.
En ese marco, insistió en que la cuestión Malvinas no debería quedar condicionada exclusivamente por el vínculo político y personal entre Milei y Trump, debido a que una futura administración estadounidense podría modificar esa relación y, con ella, las condiciones del escenario internacional.