
Una helada negra provocó graves daños en la producción agrícola de Fiambalá
Una helada tardía de extrema gravedad afectó a la producción agrícola de Fiambalá y zonas de influencia del departamento Tinogasta. El fenómeno, conocido técnicamente como “helada negra”, se registró durante las primeras horas de la madrugada, con temperaturas por debajo de los 0 °C y condiciones de extrema sequedad ambiental.
El episodio provocó importantes daños en plantaciones vitivinícolas y frutícolas de la zona, especialmente en los brotes tiernos de las plantas que se encontraban en pleno desarrollo con la llegada de los primeros calores de la primavera.
Qué es una “helada negra”
A diferencia de la helada blanca, en la que la humedad del aire se condensa y forma escarcha sobre la vegetación, la helada negra se produce cuando el ambiente presenta muy poca humedad.
En esas condiciones, el frío afecta directamente la estructura celular de los vegetales y puede congelar la savia de los brotes tiernos. Como consecuencia, las hojas y los futuros racimos de uva adquieren una tonalidad oscura y quedan secos y quebradizos.
Brotes perdidos y preocupación entre los productores
Productores locales recorrieron distintas fincas de la jurisdicción de Fiambalá para evaluar las consecuencias del fenómeno y constataron el deterioro de los parrales.
Uno de los productores afectados mostró en video cómo los brotes que habían comenzado a desarrollarse durante los primeros días cálidos de la primavera terminaron secándose en pocas horas.
“El frío agarró a la planta con el brote tierno en pleno desarrollo. Al no haber humedad, se quemó la hoja y el racimo desde adentro. Prácticamente se dio por perdida la producción de este ciclo en muchas parcelas”, señalaron viticultores afectados durante la inspección de los campos.
El impacto alcanza tanto a la producción de uva de mesa como a la elaboración de vinos artesanales e industriales en el Valle de Abaucán. Además, existe preocupación por las consecuencias sobre el empleo rural estacional de las familias que dependen de las tareas de cosecha y poda.
Productores piden asistencia y una declaración de emergencia
Ante la magnitud de las pérdidas, asociaciones de pequeños y medianos productores comenzaron a coordinar acciones con autoridades de la Municipalidad de Fiambalá y técnicos del área de Desarrollo Productivo provincial.
Una de las prioridades es realizar un relevamiento finca por finca para determinar con precisión el porcentaje de afectación en cada propiedad y avanzar con el pedido de declaración de Emergencia Agropecuaria.
De confirmarse el desastre en los registros correspondientes, los productores afectados podrían acceder a medidas como la prórroga de impuestos provinciales, el diferimiento de vencimientos crediticios y líneas de asistencia económica o subsidios destinados a la adquisición de insumos para mitigar las pérdidas de la campaña agrícola.