
Vaca Muerta, energía e infraestructura: las claves que podrían definir el papel de Argentina en la era de la IA
Dos especialistas internacionales analizaron el vínculo entre energía, tecnología e infraestructura y señalaron el potencial de Vaca Muerta frente al crecimiento global de la inteligencia artificial.
Durante el Coloquio IDEA, Mark Esposito, profesor de Política Tecnológica en la Universidad Northeastern, y Julen Baztarrica, socio de McKinsey y líder de la práctica de Energía, analizaron los desafíos que enfrenta Argentina ante la expansión de la inteligencia artificial.
Ambos especialistas coincidieron en que el desarrollo tecnológico no depende únicamente de la innovación digital. La disponibilidad de energía, la infraestructura y los recursos naturales también serán determinantes para definir el papel del país en la conversación tecnológica global.
De tomador de reglas a participante en las decisiones
Esposito planteó que los países pueden asumir distintos roles frente a la transformación tecnológica. Algunos funcionan como rule takers, es decir, toman decisiones y normas definidas por otros, mientras que los rule shapers tienen capacidad para participar en la elaboración de las reglas.
Según el especialista, actualmente Argentina se encuentra en el primer grupo, aunque consideró que esa situación puede modificarse.
Esposito también vinculó la adopción tecnológica con el desempeño económico y señaló que los países que favorecen las inversiones en datos, infraestructura y centros de cómputo presentan mejores resultados de producto bruto interno que aquellos con posiciones más restrictivas.
Además, describió cuatro modelos de gobernanza tecnológica. Estados Unidos representa un esquema con fuerte protagonismo privado; la Unión Europea prioriza los derechos y la regulación; Arabia Saudita, los Emiratos Árabes Unidos y Singapur tienen al Estado como impulsor del desarrollo digital; mientras que Argentina fue ubicada entre las economías emergentes que dependen de inversión y financiamiento externo para desarrollar infraestructura tecnológica.
La energía, antes que los centros de datos
Para Esposito, la discusión sobre inteligencia artificial debe contemplar también la infraestructura física que permite su funcionamiento. En ese sentido, destacó la importancia de la energía, el agua y los minerales.
El especialista planteó una secuencia de desarrollo en la que primero aparece la energía, luego los datos y finalmente la inteligencia artificial. Según su análisis, instalar centros de datos sin contar previamente con una infraestructura energética suficiente puede generar proyectos que no logren concretarse.
En ese marco, utilizó el concepto de “colonia digital” para referirse a los países que no consiguen tener capacidad de decisión en tres áreas: inteligencia artificial y datos, infraestructura energética y posicionamiento geopolítico.
Esposito también señaló que Argentina cuenta con talento técnico, disponibilidad de minerales y una transición energética en marcha. Además, destacó el carácter democrático del sistema político, aunque advirtió sobre la necesidad de construir confianza institucional más allá de los ciclos de gobierno.
Entre los aspectos pendientes, mencionó que Argentina se encuentra por debajo del promedio de la OCDE en los índices de gobierno digital y datos abiertos.
Vaca Muerta y la demanda mundial de energía
Baztarrica centró su exposición en el potencial energético de Vaca Muerta y en el crecimiento de la demanda global de electricidad.
El especialista proyectó que el consumo eléctrico mundial pasará de 27.000 teravatios/hora actuales a más de 60.000 teravatios/hora en 2050. Entre los factores que impulsarán ese aumento mencionó la electrificación del transporte, la expansión industrial, la climatización en países emergentes y el crecimiento de los centros de datos asociados a la inteligencia artificial.
Aunque señaló que los combustibles fósiles reducirán su participación en el consumo energético final, estimó que todavía representarán entre el 40% y el 55% en 2050.
En ese escenario, Baztarrica destacó el papel del gas natural por su flexibilidad logística, su capacidad para complementar fuentes renovables y su menor intensidad de emisiones de dióxido de carbono frente al petróleo.
Las proyecciones para Vaca Muerta
De acuerdo con los datos presentados durante la exposición, Vaca Muerta representa la segunda reserva de gas no convencional más grande del mundo y la cuarta de petróleo no convencional.
El costo de equilibrio de la producción petrolera ronda los 40 dólares por barril, mientras que el precio de mercado se ubica cerca de los 100 dólares. La formación también presenta una intensidad de emisiones de dióxido de carbono considerada baja en comparación con otras cuencas.
McKinsey proyecta una inversión acumulada de hasta 100.000 millones de dólares en Vaca Muerta hacia 2030. También estima que las exportaciones podrían superar los 30.000 millones de dólares anuales para ese año y que la actividad podría generar 200.000 empleos directos e indirectos.
Según la proyección presentada por Baztarrica, el desarrollo de Vaca Muerta podría aportar hasta cinco puntos porcentuales al producto bruto interno argentino.