Yemen vuelve a hundirse en una escalada militar y los hutíes llevan los ataques a Arabia Saudita
Tras cuatro años de relativa calma, los combates se intensificaron en Yemen y los hutíes atacaron territorio saudí, elevando la tensión en una zona estratégica para el comercio y la energía.
La guerra civil en Yemen atraviesa una nueva escalada luego de cuatro años de relativa calma. Los hutíes intensificaron sus operaciones contra las fuerzas respaldadas por Arabia Saudita y llevaron nuevamente los ataques al territorio saudí.
El martes 8 de septiembre, el movimiento rebelde lanzó drones y misiles contra distintos puntos del sur de Arabia Saudita. Los ataques alcanzaron Abha, Najrán, Jizán y Khamis Mushait, además de instalaciones vinculadas con Saudi Aramco y una base aérea.
Las autoridades saudíes informaron que hubo 73 personas heridas, entre ellas mujeres y niños. También se registraron incendios y cortes temporales de operaciones en algunas instalaciones energéticas.
Los hutíes justificaron la ofensiva como una represalia por las operaciones militares saudíes en Yemen. Riad respondió con nuevos bombardeos contra posiciones rebeldes y mantuvo desplegados sus sistemas de protección ante la posibilidad de nuevos ataques.
Un conflicto que comenzó en 2014
La guerra yemení se inició en 2014, cuando los hutíes tomaron Saná y expulsaron de la capital al gobierno de Abd Rabbuh Mansur al-Hadi. Desde entonces, el movimiento consolidó su control sobre amplias zonas del norte y el oeste del país.
En marzo de 2015, Arabia Saudita encabezó una coalición militar para respaldar al gobierno reconocido internacionalmente y detener la expansión de los rebeldes. Sin embargo, la intervención no consiguió recuperar Saná y los enfrentamientos continuaron durante años.
En abril de 2022 comenzó una tregua auspiciada por Naciones Unidas que redujo considerablemente los combates. El acuerdo no resolvió la disputa por el poder ni derivó en un tratado de paz, aunque permitió un período de relativa estabilidad.
Durante los últimos meses, ese escenario comenzó a deteriorarse. Arabia Saudita incrementó sus operaciones contra posiciones hutíes, mientras las fuerzas respaldadas por Riad avanzaron sobre distintos sectores.
Entre el 3 y el 7 de septiembre se registraron al menos 15 ataques saudíes, principalmente en la provincia de Taiz. En esos mismos días, los enfrentamientos se extendieron por varias provincias y provocaron al menos 276 muertes.
La importancia de Bab el-Mandeb
La nueva escalada también genera preocupación por su impacto internacional debido a la ubicación estratégica de Yemen.
El país se encuentra frente al golfo de Adén y próximo al estrecho de Bab el-Mandeb, una vía marítima que conecta el mar Rojo con el océano Índico y forma parte de la ruta utilizada para el comercio entre Asia y Europa a través del canal de Suez.
En anteriores episodios, los hutíes realizaron ataques y amenazas contra embarcaciones, lo que llevó a compañías navieras a modificar sus recorridos y aumentó los costos del transporte.
En julio, el grupo había anunciado un bloqueo contra la navegación vinculada con Arabia Saudita y volvió a amenazar las rutas del mar Rojo.
El martes 8 de septiembre, 25 embarcaciones atravesaron Bab el-Mandeb, frente a un promedio de 27 durante los diez días anteriores, según datos preliminares de Kpler.
La situación coincide además con una reducción del tráfico por el estrecho de Ormuz. Ese mismo día, seis buques de carga atravesaron ese paso, frente a un promedio de 12 durante los diez días previos.
La tensión en ambos corredores generó preocupación por el suministro energético. El precio del Brent alcanzó el miércoles los 99,22 dólares por barril y acumuló una suba cercana al 25% desde comienzos de agosto.
La disputa entre los hutíes y Arabia Saudita
Los hutíes mantienen una alianza estratégica con Irán y forman parte de la red de movimientos respaldados por Teherán en Medio Oriente. Esta relación convirtió a Yemen en uno de los escenarios de la disputa regional.
Sin embargo, el conflicto también responde a una dinámica propia. La confrontación entre los hutíes y Arabia Saudita comenzó antes de la actual crisis regional y está vinculada con la lucha por el control territorial y el futuro político de Yemen.
Mientras los rebeldes buscan consolidar sus posiciones, las fuerzas respaldadas por Riad intentan recuperar territorio y avanzar hacia Saná, capital controlada por los hutíes desde 2014.
Uno de los principales focos de combate se encuentra en Taiz, una ciudad estratégica ubicada entre el interior del país y el corredor que conduce hacia Bab el-Mandeb.
Nueva crisis humanitaria
La intensificación de los enfrentamientos también provocó nuevos desplazamientos de población.
La Organización Mundial de la Salud informó que desde fines de agosto al menos 728 personas murieron o resultaron heridas y que unas 21.000 fueron desplazadas como consecuencia de los combates.
Yemen continúa, además, atravesando una grave crisis humanitaria. Para 2026, la OMS estima que 19,3 millones de personas necesitarán asistencia sanitaria, mientras millones enfrentan dificultades para acceder a alimentos, agua y servicios médicos.
La tregua de 2022 había reducido la violencia, pero no solucionó las causas centrales del conflicto. Con los hutíes atacando nuevamente territorio saudí, la respuesta militar de Riad y el avance de las fuerzas gubernamentales hacia Saná, Yemen vuelve a quedar en el centro de una escalada que también amenaza las rutas marítimas y energéticas de la región.