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Argentina podría mejorar su cosecha agrícola mientras El Niño amenaza a otros grandes productores

Las lluvias impulsaron las perspectivas de soja y maíz para la campaña 2026/27, en contraste con los riesgos de pérdidas que enfrentan Brasil y otros países por el fenómeno climático.

Argentina podría mejorar su cosecha agrícola mientras El Niño amenaza a otros grandes productores

Las lluvias impulsaron las perspectivas de soja y maíz para la campaña 2026/27, en contraste con los riesgos de pérdidas que enfrentan Brasil y otros países por el fenómeno climático.


La Argentina se perfila como una excepción entre los principales productores agrícolas del mundo frente a los efectos de El Niño. Mientras el fenómeno climático genera riesgos para las cosechas en distintas regiones, las lluvias registradas en el país mejoraron las perspectivas de producción de soja y maíz.

Un informe de S&P Global señaló que la estimación de la cosecha argentina de soja aumentó en 4 millones de toneladas, hasta alcanzar los 55 millones. En Brasil, en cambio, las previsiones se redujeron en 6 millones de toneladas, hasta los 177 millones.

El escenario brasileño podría ser todavía más complejo. Un modelo que contempla la intensidad de El Niño y una menor aplicación de fertilizantes fosfatados calcula una producción de 168 millones de toneladas. Además, estima en un 65% la probabilidad de que la cosecha se ubique entre los 160 y los 170 millones de toneladas.

De confirmarse esas cifras, la mejora argentina no sería suficiente para compensar completamente las posibles pérdidas de Brasil, lo que podría modificar el equilibrio de la oferta regional.

Perspectivas favorables para la soja y el maíz

Las proyecciones también muestran un panorama positivo para el maíz argentino. Según las estimaciones sobre el impacto potencial de El Niño, la producción local podría aumentar alrededor de un 3%, mientras que Brasil enfrentaría una caída cercana al 7%.

De esta manera, la Argentina aparece entre los países con mejores perspectivas para sus principales cultivos extensivos dentro de las regiones analizadas.

La situación contrasta con la de otros productores agrícolas. Australia enfrenta un riesgo de reducción de aproximadamente el 21% en su producción de trigo, mientras que Brasil también figura entre los países expuestos a condiciones climáticas desfavorables para el maíz.

El impacto de El Niño dependerá, además, del estado previo de los cultivos. Una menor utilización de fertilizantes puede disminuir su capacidad para resistir el estrés climático y agravar las consecuencias de las condiciones adversas.

El antecedente de otras campañas agrícolas

Un informe de EcoGo aporta otro elemento para evaluar las perspectivas locales. Según la consultora, durante las 15 campañas bajo condiciones de El Niño registradas desde 1980/81, los rindes de soja estuvieron, en promedio, un 6,1% por encima de su tendencia. En el maíz, la mejora promedio fue del 6,4%.

Sobre una cosecha de 115 millones de toneladas, la diferencia respecto de los años con La Niña supera los 10 millones de toneladas.

A partir de datos de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), la consultora dirigida por Marina Dal Poggetto proyecta para la campaña 2026/27 una producción de 155,8 millones de toneladas, un 10% menos que el récord de la temporada anterior.

Sin embargo, ese cálculo todavía no incorpora los posibles efectos de El Niño. Si la soja y el maíz registraran mejoras similares a las observadas históricamente durante este fenómeno, podrían sumar alrededor de 7 millones de toneladas adicionales. La cifra representa una referencia orientativa y no una proyección definitiva.

Por su parte, la Bolsa de Comercio de Rosario moderó sus previsiones sobre la intensidad del fenómeno y consideró que podría pasar de la categoría de muy fuerte a fuerte. Aunque mantiene la evaluación de que se trata de un evento climatológico importante, la entidad contempla un escenario menos extremo.

El exceso de lluvias, uno de los principales riesgos

Pese a las perspectivas favorables para los cultivos argentinos, el volumen de precipitaciones también representa un desafío. El problema no sería necesariamente la falta de agua, sino la posibilidad de que las lluvias sean excesivas y frecuentes.

Desde EcoGo advirtieron que la cuenca del Salado llega a este escenario con antecedentes de inundaciones: a fines de 2025, alrededor de 2 millones de hectáreas estaban inundadas o anegadas.

En otros cultivos, como el aceite de palma, las consecuencias de El Niño se manifestarían más adelante. Debido al ciclo de desarrollo del fruto, que dura entre 22 y 24 meses, las pérdidas comenzarían a hacerse más visibles a partir de marzo de 2027. Las estimaciones contemplan una reducción de 5,8 millones de toneladas para Indonesia y de 2,5 millones para Malasia.

La evolución de las condiciones meteorológicas será determinante para confirmar las previsiones de la campaña 2026/27. Aunque la Argentina presenta perspectivas favorables para la soja y el maíz, el exceso de precipitaciones podría condicionar los resultados finales.

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