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El sector textil atraviesa su peor crisis en décadas: cayó la producción y se perdieron miles de empleos

Ricardo Kuchikian, CEO de Cocot Dufour, advirtió que la caída del consumo llevó a la industria a una situación más grave que otras crisis económicas. En los primeros siete meses de 2026, la producción textil retrocedió un 22,6%.

El sector textil atraviesa su peor crisis en décadas: cayó la producción y se perdieron miles de empleos

Ricardo Kuchikian, CEO de Cocot Dufour, advirtió que la caída del consumo llevó a la industria a una situación más grave que otras crisis económicas. En los primeros siete meses de 2026, la producción textil retrocedió un 22,6%.

La industria textil argentina atraviesa uno de sus momentos más difíciles de las últimas décadas, marcada por la caída del consumo, la reducción de la producción y la pérdida de puestos de trabajo. Ricardo Kuchikian, CEO de Cocot Dufour, aseguró que la situación actual representa la crisis más grave desde la creación de la empresa, en 1982.

El empresario comparó el escenario con episodios de fuerte inestabilidad económica, como la pandemia, la crisis de 2001, el Plan Primavera y los períodos de hiperinflación de las décadas de 1980 y 1990.

Sin embargo, sostuvo que en aquellas oportunidades la recuperación había llegado en menos tiempo. Según explicó durante una entrevista en el podcast Fábrica País, la principal diferencia con el presente es la profundidad de la caída del consumo, especialmente en el rubro textil.

Kuchikian advirtió que, incluso durante otras crisis económicas, la demanda de indumentaria y productos textiles no había disminuido tanto como en la actualidad.

La caída del consumo complica a las empresas

El titular de Cocot Dufour señaló que la falta de compradores limita las posibilidades de las empresas para revertir la situación, incluso cuando buscan desarrollar nuevas estrategias comerciales y productivas.

En ese contexto, planteó que las compañías deben adaptarse a las condiciones del mercado y evaluar alternativas para sostener sus operaciones.

El empresario también consideró que, cuando no resulta posible mantener los niveles habituales de producción, es necesario preservar el valor de las marcas y fabricar en aquellos lugares donde los costos permitan continuar con la actividad.

Además, cuestionó las políticas públicas destinadas al sector y sostuvo que históricamente no favorecieron de manera suficiente a la industria.

En materia de financiamiento, explicó que la empresa recurrió principalmente a recursos propios debido a las dificultades para acceder a créditos convenientes para invertir.

También señaló que las tasas de interés, las devaluaciones y los cambios en las condiciones económicas complicaron las decisiones empresariales durante distintos períodos.

A esto se suma la incertidumbre política y regulatoria, que, según Kuchikian, influye directamente en los proyectos de inversión y en la renovación tecnológica de las compañías.

Frente a ese panorama, remarcó la necesidad de modificar las estrategias de producción y evitar que las empresas permanezcan inmóviles ante los cambios del mercado.

La producción textil cayó un 22,6% en siete meses

Los indicadores del sector reflejan la magnitud de la contracción. De acuerdo con un informe de la Federación de Industrias Textiles Argentinas (FITA), la producción textil disminuyó un 22,6% entre enero y julio de 2026, en comparación con el mismo período del año anterior.

Solo en julio, la actividad registró una caída interanual del 13%, con niveles de producción ubicados entre los más bajos de los últimos tres años.

El retroceso fue considerablemente mayor al registrado por el conjunto de la industria nacional, cuya producción se redujo un 2,6% durante los primeros siete meses del año.

Dentro del sector textil, el segmento de tejidos y acabados presentó uno de los desempeños más negativos, con una contracción acumulada del 35,1%.

Los datos muestran que la crisis afecta de manera directa a las distintas etapas de la cadena productiva y profundiza las dificultades de las empresas para sostener sus niveles de actividad.

Las fábricas trabajan por debajo de su capacidad

La caída de la producción también se refleja en el bajo aprovechamiento de las instalaciones industriales.

En julio, las empresas textiles utilizaron el 45,3% de su capacidad instalada, según el informe de FITA. El porcentaje quedó 12,9 puntos por debajo del promedio de la industria, que alcanzó el 58,2%.

Además, el indicador registró una disminución de 1,3 puntos porcentuales respecto de junio y de 0,9 puntos frente al mismo mes de 2025.

La entidad señaló que, desde 2024, la utilización de la capacidad instalada del sector se mantiene en niveles de entre el 30% y el 50%. Durante 2023, en cambio, había oscilado entre el 50% y el 60%.

Esta situación refleja las dificultades que enfrentan las fábricas para mantener sus instalaciones en funcionamiento y aprovechar plenamente sus recursos productivos.

Se perdieron más de 28.000 puestos de trabajo

El deterioro de la actividad también tuvo consecuencias sobre el empleo. Desde diciembre de 2023, el sector textil perdió 28.322 puestos de trabajo, según los datos incluidos en el informe.

En junio de 2026, las actividades de textil, confección, cuero y calzado registraron 92.531 empleos formales. La cifra representó una reducción de 1.284 puestos respecto de mayo y de 16.536 en comparación con junio del año anterior.

FITA advirtió que el ritmo de pérdida de empleo se aceleró durante el último año. Entre junio de 2025 y junio de 2026, la disminución mensual promedio duplicó la registrada durante los 18 meses anteriores.

Aunque el complejo textil, de confección, cuero y calzado representa el 8,4% del empleo industrial, explicó el 50% de los puestos de trabajo perdidos mensualmente y el 31% de la reducción interanual del empleo industrial registrada en junio.

También disminuye la cantidad de establecimientos

La contracción no se limita a la producción y al empleo, sino que también alcanza a la estructura empresarial.

En junio de 2026 funcionaban 1.939 establecimientos textiles y 2.343 dedicados a la confección, con un total de 4.282 unidades productivas.

La cifra fue 517 establecimientos inferior a la registrada un año antes. Desde diciembre de 2023, el saldo acumulado refleja la desaparición de 770 unidades, de las cuales el 67% cerró durante los últimos doce meses.

La reducción de empresas evidencia las dificultades que enfrenta el sector para sostener sus operaciones en un contexto de menor demanda y costos que condicionan las decisiones de producción.

Mientras los indicadores continúan mostrando retrocesos, el diagnóstico de Kuchikian refleja la preocupación de una parte del empresariado textil por la profundidad y la duración de la crisis.

La evolución del consumo, las condiciones de financiamiento y la posibilidad de sostener la actividad productiva serán factores determinantes para el futuro de una industria que acumula caídas en la producción, pérdida de empleos y cierre de establecimientos.

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