
La CGT redefine su plan de protesta y prepara un acto para reclamar protagonismo en el peronismo
La central sindical dejó en suspenso un nuevo paro general y evalúa una huelga de dos o cuatro horas antes de fin de año. También busca organizar una convocatoria masiva para exigir participación en las decisiones electorales del PJ.
Una protesta más breve para evitar un paro total
La Confederación General del Trabajo (CGT) comenzó a redefinir su estrategia de confrontación con el Gobierno de Javier Milei y analiza reemplazar un nuevo paro general por una huelga parcial de actividades en todo el país.
La propuesta, debatida durante una reunión de la mesa chica realizada el martes en el Sindicato del Seguro, contempla una interrupción de dos o cuatro horas, fuera de los horarios de mayor circulación, después de la visita del papa León XIV a la Argentina y antes de que termine el año.
La alternativa busca visibilizar los reclamos sindicales sin provocar un impacto tan amplio sobre la actividad cotidiana ni generarles a los trabajadores pérdidas salariales o descuentos por presentismo.
Entre los dirigentes que respaldaron esta posibilidad también existe la percepción de que una huelga general no lograría modificar las decisiones del presidente. Además, consideran que una medida de alcance nacional podría darle al oficialismo argumentos para cuestionar a la central sindical y utilizar el conflicto en su estrategia electoral.
Las dudas sobre el impacto de los paros generales
La decisión de postergar una nueva huelga también está vinculada con las evaluaciones internas sobre el nivel de adhesión que tuvieron las medidas anteriores desde diciembre de 2023.
El último paro general, realizado el 19 de febrero, no consiguió detener por completo las actividades, pese a la participación de los colectiveros de la Unión Tranviarios Automotor (UTA). La CGT sostuvo que el acatamiento había llegado al 90%, aunque algunos dirigentes reconocieron en privado que la convocatoria había tenido una respuesta menor a la esperada.
La protesta se había producido en medio del rechazo sindical a la reforma laboral aprobada por el Congreso a fines de febrero.
Después de esa jornada, la central dejó en suspenso el quinto paro general y anunció, en julio, un nuevo plan de lucha inspirado en las protestas sectoriales rotativas y las movilizaciones. Sin embargo, la iniciativa terminó concentrándose en distintas manifestaciones callejeras, con una participación limitada de la conducción cegetista.
El vínculo con el Gobierno y la reglamentación laboral
Aunque mantiene fuertes cuestionamientos a la administración libertaria, el sector más dialoguista de la CGT también reconoce que el Gobierno aceptó modificar, mediante el decreto 612, la reglamentación de la Ley 27.802 de Modernización Laboral.
Entre los cambios mencionados por los dirigentes figura la reducción de los montos de las cuotas solidarias y de otros aportes establecidos en los convenios colectivos que financian el funcionamiento de los sindicatos.
Este escenario refleja las diferencias dentro del sindicalismo entre quienes promueven una confrontación directa con el Ejecutivo y quienes consideran necesario mantener canales de negociación.
Un acto en una cancha para reclamar espacio en el PJ
La otra decisión importante de la reunión fue retomar la organización de un acto masivo en una cancha de fútbol antes de fin de año. El objetivo es mostrar la capacidad de convocatoria del movimiento obrero y reclamar que la dirigencia del Partido Justicialista incluya a los sindicatos en las discusiones electorales y en la elaboración de las listas de candidatos.
La iniciativa había sido considerada para el 17 de octubre, durante el Día de la Lealtad Peronista, pero finalmente fue descartada. En su lugar, la CGT realizó un encuentro reducido en su sede de Azopardo 802, en medio de diferencias internas sobre la conveniencia de organizar una movilización multitudinaria.
Parte de la dirigencia sindical prefería realizar una demostración de fuerza propia, mientras que otros sectores respaldaban la participación en el acto encabezado por el gobernador bonaerense Axel Kicillof en La Matanza.
El malestar volvió a quedar expuesto después de que la CGT no fuera incluida en la cumbre del PJ de la semana anterior. Durante la reunión de la mesa chica, los dirigentes respaldaron a Gerardo Martínez, titular de la UOCRA, quien había reclamado públicamente la incorporación del sindicalismo a esos encuentros.
La exclusión alimentó el reclamo de mayor participación en las decisiones del peronismo. En ese contexto, la conducción cegetista resolvió reflotar el acto en una cancha como señal de fuerza frente a la dirigencia partidaria.
Con la posibilidad de una huelga parcial todavía en evaluación y una convocatoria masiva en preparación, la CGT busca redefinir su relación tanto con el Gobierno nacional como con el espacio político al que pretende representar dentro del peronismo.