
BULLYING ESCOLAR: ADVIERTEN SOBRE LA FALTA DE INTERVENCIÓN DE LOS ADULTOS ANTE SITUACIONES DE VIOLENCIA
Un profesional de la salud mental analizó las consecuencias del acoso escolar en Catamarca y destacó la importancia de la escucha familiar, la intervención docente y el acompañamiento a las víctimas.
En una entrevista radial, un profesional de la salud mental expresó su preocupación por los episodios de violencia escolar y la falta de intervención de los adultos responsables. Durante la conversación, vinculada con un caso de bullying que tomó relevancia en Catamarca, analizó las consecuencias psicológicas del acoso, el comportamiento de los agresores y las dificultades que enfrentan las víctimas para denunciar estas situaciones.
El especialista explicó que el bullying se caracteriza por la intencionalidad y la repetición de conductas violentas entre pares. Señaló que las agresiones constantes pueden generar indefensión, miedo y dificultades para responder. También advirtió que el acoso no se limita a la violencia física, sino que puede manifestarse mediante burlas, exclusión de grupos y otras formas de maltrato psicológico. En ese sentido, sostuvo que los episodios reiterados pueden afectar la autoestima y provocar ansiedad, estrés y dificultades que persisten durante la vida adulta.
Uno de los principales cuestionamientos estuvo dirigido a la pasividad de los adultos dentro de las instituciones educativas. El profesional remarcó que docentes, directivos y equipos escolares deben intervenir inmediatamente cuando detectan situaciones de hostigamiento. También destacó que los compañeros que presencian las agresiones pueden permanecer en silencio por temor a convertirse en nuevas víctimas. Por ese motivo, consideró fundamental generar espacios de confianza que permitan comunicar lo ocurrido y evitar que estas conductas continúen.
Respecto del ámbito familiar, subrayó la importancia de escuchar activamente a los hijos y no minimizar sus experiencias escolares. Advirtió que expresiones que presentan las agresiones como simples conflictos entre chicos pueden impedir que las víctimas encuentren apoyo. Además, señaló que las conductas violentas pueden estar relacionadas con experiencias familiares y sostuvo que tanto quienes sufren el acoso como quienes lo ejercen necesitan atención y acompañamiento.
Finalmente, el especialista recomendó que las familias recurran al diálogo con docentes y autoridades escolares para abordar los conflictos, evitando responder con nuevas agresiones. También remarcó que, cuando las víctimas son menores de edad, los adultos deben asumir la responsabilidad de intervenir, escuchar y acompañar, además de procurar una evaluación profesional oportuna para atender las consecuencias de la violencia.