
CIERRE INDUSTRIAL EN SASTRE: CRAMACO DESPIDIÓ CASI TODO SU PERSONAL Y DEJARÁ DE PRODUCIR EN EL PAÍS
La planta de DBT-Cramaco echó al 90% de los trabajadores y reemplazará su fabricación local por equipos importados desde China, afectando de lleno a una comunidad de 6.000 habitantes.
La ciudad santafesina de Sastre enfrenta un fuerte impacto económico tras la decisión de DBT-Cramaco de despedir a 37 empleados, casi el total de su plantilla, y dejar sin efecto la producción nacional de alternadores y grupos electrógenos. La firma comunicó al personal su plan de abandonar la fabricación local y centrarse en la importación de equipos terminados desde China, con lo que se pone fin a una actividad industrial que marcó a la comunidad durante décadas.
La empresa, asociada desde 2003 a la multinacional Himoinsa, sorprendió a operarios y empleados administrativos al anunciar que la histórica planta reducirá su estructura a un mínimo operativo. Cramaco, fundada en 1947 y convertida en un referente regional, era reconocida por producir íntegramente los alternadores que luego abastecían a distintos mercados. La decisión deja a Sastre sin uno de sus motores productivos y amenaza a talleres, proveedores y comercios que dependían de la actividad fabril.
El cierre no fue un hecho repentino. En septiembre del año pasado ya se habían registrado 16 despidos vinculados a la caída de ventas y a un stock acumulado de más de un centenar de equipos sin salida comercial. Con este nuevo ajuste, la empresa opta por traer productos terminados desde el exterior y abandonar definitivamente el proceso industrial local, un cambio que profundiza la preocupación en una localidad pequeña donde la fábrica funcionó por más de siete décadas como un sostén laboral clave.