
COMENZÓ EL DEBATE POR LA LEY DE GLACIARES CON CRUCES Y DENUNCIAS EN DIPUTADOS
Las audiencias públicas se iniciaron con más de 102.000 inscriptos y un esquema limitado de oradores. Hubo cuestionamientos de la oposición y tensión en el Congreso.
La Cámara de Diputados inició el 25 de marzo de 2026 el debate por la reforma de la Ley de Glaciares en un clima de fuerte tensión política y social. Las audiencias públicas comenzaron con una inscripción récord de más de 102.000 personas interesadas en exponer y un operativo de seguridad desplegado en las inmediaciones del Congreso.
El plenario de las comisiones de Recursos Naturales y de Asuntos Constitucionales, encabezado por los diputados José Peluc y Nicolás Mayoraz, abrió la jornada con aclaraciones sobre el rechazo judicial a medidas cautelares que buscaban frenar el debate. Sin embargo, el inicio estuvo marcado por cruces entre el oficialismo y legisladoras de Unión por la Patria, quienes denunciaron restricciones en el ingreso al recinto y cuestionaron el desarrollo de la audiencia.
El esquema de participación dispuesto por el oficialismo limitó a 360 los oradores con intervención directa, divididos entre exposiciones presenciales y remotas. El resto de los inscriptos fue derivado a la presentación de videos o documentos escritos. Este criterio, que prioriza a los primeros anotados por provincia, fue objetado por la oposición y organizaciones, que señalaron que menos del 0,3% de los interesados podrá participar en tiempo real.
Durante las exposiciones también surgieron denuncias. El abogado Enrique Viale anunció que presentará una denuncia penal contra la senadora Flavia Royon por una presunta incompatibilidad en su función pública. En paralelo, desde el sector productivo se solicitó la realización de una encuesta antes del tratamiento del proyecto en el recinto.
La reforma en discusión propone modificar la protección de las zonas periglaciares, limitándola a aquellas con función hídrica comprobable y otorgando mayor intervención a las provincias en el inventario de glaciares. Mientras tanto, en el exterior del Congreso, organizaciones ambientalistas, sectores políticos y movimientos sociales se movilizaron en rechazo al esquema de participación, en un contexto de fuerte presencia de fuerzas de seguridad.