
LA UNIÓN EUROPEA RESPALDA MEDIDAS PARA REDUCIR EL COSTO DE LA ENERGÍA ANTE LA CRISIS
Bruselas instó a los países a bajar impuestos y evitar cortes de suministro. La iniciativa se alinea con el plan impulsado por el Gobierno de España.
La Comisión Europea instó a los Estados miembros a adoptar medidas para mitigar el impacto del encarecimiento de la energía vinculado al conflicto en Oriente Medio. El comisario europeo de Energía, Dan Jorgensen, pidió reducir los impuestos sobre la electricidad, garantizar ayudas de emergencia y evitar cortes de suministro a los hogares.
La propuesta se enmarca en una estrategia que busca proteger a los consumidores frente a la volatilidad de los combustibles fósiles. Durante su intervención en el Parlamento Europeo, Jorgensen advirtió sobre la exposición del bloque a este tipo de crisis y planteó la necesidad de aplicar políticas que reduzcan la carga impositiva sobre la electricidad en comparación con otros combustibles.
Entre las recomendaciones de la Comisión figuran la implementación de tarifas más bajas, mayor flexibilidad contractual para los usuarios y el impulso al autoconsumo y la producción de energía limpia a nivel doméstico. Además, se planteó avanzar en la electrificación, fortalecer las redes y consolidar una unión energética dentro del bloque.
Estas medidas se alinean con el plan anunciado por el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, que contempla un paquete de 80 medidas económicas con un presupuesto de 5.000 millones de euros. El eje central del programa incluye la reducción del IVA del 21% al 10% en combustibles, electricidad y gas, junto con incentivos al consumo energético y refuerzos en la protección social.
El decreto también prevé la eliminación de impuestos específicos sobre la electricidad y la reducción de gravámenes sobre su generación. Según lo señalado, estas medidas implican una disminución significativa de la carga fiscal para los consumidores.
El plan incorpora además herramientas regulatorias para evitar prácticas especulativas, refuerza la supervisión del mercado energético y promueve la transición hacia energías renovables. También incluye incentivos fiscales para la rehabilitación energética de viviendas y el fomento del autoconsumo.
La iniciativa se inscribe en un contexto de tensión internacional que impacta en los precios de la energía, con el objetivo de reducir sus efectos sobre los hogares y la actividad económica.