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CONDENAN A EXDIPLOMÁTICO DE EE.UU. POR ESPIAR PARA CUBA DURANTE MÁS DE 40 AÑOS

Víctor Manuel Rocha fue arrestado en 2023 y condenado en 2024 tras admitir su colaboración con la inteligencia cubana. El caso expone una de las infiltraciones más prolongadas en el gobierno estadounidense.

CONDENAN A EXDIPLOMÁTICO DE EE.UU. POR ESPIAR PARA CUBA DURANTE MÁS DE 40 AÑOS

Víctor Manuel Rocha fue arrestado en 2023 y condenado en 2024 tras admitir su colaboración con la inteligencia cubana. El caso expone una de las infiltraciones más prolongadas en el gobierno estadounidense.

Víctor Manuel Rocha, exembajador de Estados Unidos en Bolivia entre 2000 y 2002, fue detenido en 2023 y condenado en 2024 tras comprobarse que actuó durante más de cuatro décadas como agente encubierto al servicio de la inteligencia cubana. La investigación, liderada por el FBI, logró establecer que el exfuncionario utilizó su trayectoria dentro del Departamento de Estado para recopilar y transferir información confidencial.

Según se detalló en un episodio del podcast institucional de la agencia, la relación de Rocha con Cuba se inició en 1973, cuando se presentó voluntariamente en la embajada de ese país en Santiago de Chile. Allí fue reclutado por el Directorio General de Inteligencia (DGI), que lo instruyó en técnicas de espionaje y lo impulsó a obtener la ciudadanía estadounidense como parte de su primera misión.

Ocho años después, Rocha ingresó al gobierno de Estados Unidos y comenzó una carrera ascendente que lo llevó a ocupar cargos clave, incluyendo funciones en el Consejo de Seguridad Nacional y en la sección de intereses estadounidenses en La Habana. Desde esas posiciones, accedió a información sensible sobre políticas, operaciones y funcionarios, que luego transmitía a sus contactos cubanos mediante encuentros personales.

La investigación para identificarlo se extendió durante décadas y enfrentó múltiples dificultades, entre ellas el uso del nombre en clave “BUHO”. El avance decisivo se produjo entre 2022 y 2023, cuando un agente encubierto del FBI logró que Rocha confesara en reuniones grabadas su colaboración con Cuba durante 40 años, aportando detalles de sus actividades.

Finalmente, la justicia estadounidense optó por acusarlo como agente de una potencia extranjera debido a limitaciones legales sobre delitos de espionaje. Rocha aceptó un acuerdo de culpabilidad que derivó en una condena de 15 años de prisión, una multa de 500.000 dólares y la pérdida de beneficios como exfuncionario. Además, se comprometió a colaborar con las autoridades para evaluar el alcance de los daños provocados por su accionar.

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