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USO EXCESIVO DE REDES SOCIALES: CUÁNDO SE CONVIERTE EN UN PROBLEMA PARA LA SALUD MENTAL

Especialistas y un metaanálisis publicado en Nature señalan que la mayoría de los casos corresponde a hábitos problemáticos y no a una adicción clínica, aunque advierten sobre sus efectos en el bienestar.

USO EXCESIVO DE REDES SOCIALES: CUÁNDO SE CONVIERTE EN UN PROBLEMA PARA LA SALUD MENTAL

Especialistas y un metaanálisis publicado en Nature señalan que la mayoría de los casos corresponde a hábitos problemáticos y no a una adicción clínica, aunque advierten sobre sus efectos en el bienestar.

El uso intensivo de las redes sociales puede afectar la salud mental, las relaciones personales y la calidad de vida, aunque los especialistas advierten que no siempre se trata de una adicción. De acuerdo con la Cleveland Clinic, el uso problemático se caracteriza por un impulso difícil de controlar para interactuar con plataformas digitales, aun cuando genere consecuencias negativas. Este comportamiento puede interferir con la vida cotidiana y está relacionado con la activación del sistema de recompensa del cerebro, estimulado por interacciones como los “me gusta”, las notificaciones y otros contenidos.

La comunidad científica, sin embargo, diferencia entre un hábito arraigado y una verdadera adicción conductual. La American Psychiatric Association solo reconoce al trastorno por juego como una adicción conductual en el DSM-5, por lo que la clasificación del uso excesivo de redes sociales continúa en debate. Un análisis publicado en Cureus estima que entre el 5% y el 20% de los adolescentes presenta algún grado de uso problemático, asociado a factores como la baja autoestima, la búsqueda de validación, la presión social y la exposición constante a contenidos idealizados.

Las plataformas digitales incorporan herramientas como el desplazamiento infinito, las notificaciones personalizadas y los algoritmos de recomendación para incentivar la permanencia de los usuarios. Según la psiquiatra Anna Lembke, estos estímulos favorecen un ciclo de recompensa basado en la dopamina. No obstante, un metaanálisis publicado en Nature en 2025 concluyó que solo el 2% de los usuarios adultos de Instagram presenta síntomas compatibles con una adicción clínica, mientras que el 18% se considera a sí mismo adicto, lo que refleja una diferencia entre la percepción y la evidencia científica.

Los expertos coinciden en que el abordaje debe centrarse en modificar hábitos antes que en etiquetar el comportamiento como una adicción. Entre las recomendaciones figuran establecer límites de uso, reducir las notificaciones, realizar pausas digitales e incorporar actividades como la lectura, el ejercicio o los encuentros presenciales. Para quienes desarrollan síntomas de dependencia, la terapia cognitivo-conductual y el entrenamiento en atención plena aparecen como herramientas con resultados favorables para recuperar el control sobre el uso de las redes sociales.

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