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El calor extremo previo al desastre en Nepal apunta al colapso de un glaciar

Investigadores analizan cómo las temperaturas inusualmente altas en el Himalaya pudieron favorecer el deshielo, la inestabilidad de la montaña y la posterior riada.

El calor extremo previo al desastre en Nepal apunta al colapso de un glaciar

Investigadores analizan cómo las temperaturas inusualmente altas en el Himalaya pudieron favorecer el deshielo, la inestabilidad de la montaña y la posterior riada.

La investigación sobre la tragedia ocurrida en Nepal el 26 de agosto suma nuevas hipótesis sobre las causas que desencadenaron la mortal riada. Datos meteorológicos indican que la zona afectada atravesó temperaturas excepcionalmente elevadas durante los días previos al desastre.

Según un análisis realizado por Robert Rohde, investigador de Berkeley Earth, la parte de la montaña que colapsó registró un nivel de calor sin antecedentes para esa época del año en el Himalaya. La avalancha provocó más de 1.350 muertes y dejó a unas 5.300 personas desaparecidas.

Los datos del modelo climático ERAS, perteneciente al programa europeo Copernicus, junto con registros de 14 estaciones meteorológicas ubicadas a gran altitud, muestran que el glaciar situado a unos 5.200 metros sobre el nivel del mar tuvo una temperatura promedio de 5 °C entre el 21 y el 26 de agosto.

De acuerdo con Rohde, durante más de 55 años de monitoreo la zona no había registrado temperaturas superiores a los 4 °C en ese mismo período.

El promedio de esos seis días fue aproximadamente 1,8 °C más elevado que el registrado a mediados del siglo XX. El investigador estimó que, sin el calentamiento adicional asociado al cambio climático, un episodio de características similares probablemente se produciría apenas una vez cada varios miles de años.

El deshielo y la inestabilidad de la montaña

Los científicos estudian distintos mecanismos que podrían haber conectado las altas temperaturas con el colapso de la montaña.

La climatóloga Valerie Masson-Delmotte señaló que el calor pudo favorecer el deshielo del permafrost, una capa de suelo permanentemente congelada que contribuye a mantener estables las paredes rocosas.

Su degradación puede aumentar la inestabilidad de las montañas y, en este caso, habría contribuido al colapso combinado de la ladera y el glaciar.

A esta hipótesis se suma el análisis del glaciólogo Etienne Berthier, del Centro Nacional de Investigación Científica de Francia. A través de imágenes satelitales, el especialista identificó un importante proceso de deshielo de la nieve durante los días anteriores al desastre.

Ese fenómeno habría generado una cantidad considerable de agua líquida. Según Berthier, el agua pudo infiltrarse en las fracturas de la montaña y facilitar los deslizamientos de tierra.

Los investigadores internacionales continúan analizando estos factores para determinar cómo el calor inusual, el deshielo del permafrost y la acumulación de agua pudieron contribuir al colapso que desencadenó la devastadora inundación en Nepal.

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