
Google prueba un chip de inteligencia artificial en el espacio con la mira puesta en centros de datos orbitales
La compañía envió un TPU a bordo de un satélite de Planet Labs lanzado por SpaceX. El objetivo es comprobar su funcionamiento y avanzar hacia grandes sistemas de computación en órbita.
Google puso en órbita por primera vez uno de sus chips avanzados de procesamiento, como parte de un proyecto que busca desarrollar centros de datos espaciales.
El dispositivo viajó a bordo de un satélite construido por Planet Labs, que despegó desde California mediante un cohete de SpaceX. La misión busca comprobar si una Tensor Processing Unit (TPU) de Google puede operar correctamente bajo las condiciones del espacio.
Una prueba en condiciones reales
El satélite deberá proporcionar alrededor de un kilovatio de energía continua, mantener refrigerado el chip y ejecutar diferentes modelos para evaluar su funcionamiento.
Según explicó Travis Beals, ejecutivo de Google a cargo del Proyecto Suncatcher, la compañía ya realizó pruebas en tierra, aunque considera fundamental comprobar el comportamiento del dispositivo directamente en el espacio.
Una vez que el satélite esté operativo, el TPU funcionará durante períodos de 15 minutos para evitar una sobrecarga en los sistemas de energía y control térmico.
Google y Planet Labs también trabajan en un demostrador que está previsto para el próximo año. El proyecto contempla dos satélites diseñados específicamente para tareas de computación avanzada y capaces de afrontar cargas de trabajo mayores. La intención es que ambos puedan comunicarse mediante un enlace láser.
El proyecto Suncatcher
La iniciativa forma parte de un plan de largo plazo denominado Suncatcher, que apunta a desarrollar grandes grupos de computación alrededor de la Tierra.
Google imagina una infraestructura formada por una red de 81 satélites que operarían en formación cercana y procesarían información de manera paralela.
Para alcanzar ese objetivo, la compañía considera fundamental reducir los costos de lanzamiento y aumentar la capacidad de transporte hacia el espacio. Un análisis actualizado de Google plantea que podrían alcanzarse precios cercanos a 200 dólares por kilogramo para 2035.
El estudio estima que, para lograr una reducción de costos de esa magnitud, sería necesario transportar unas 370.000 toneladas de carga al espacio mediante Starship. Eso implicaría alrededor de 1.800 lanzamientos durante una década, con un promedio de 180 por año, si cada misión pudiera transportar 200 toneladas.
La radiación, otro desafío
Uno de los principales interrogantes es la exposición de los chips a la radiación espacial. Google repitió pruebas en un acelerador de partículas después de detectar que la configuración utilizada inicialmente ofrecía una protección superior a la que tendrían los componentes en el espacio.
Los nuevos ensayos mostraron un ligero incremento en los errores del circuito lógico. Aun así, la empresa considera que sus chips podrían soportar grandes cargas de trabajo de inferencia durante los cinco años de vida útil previstos para un satélite.
Beals señaló que la tasa de errores sería baja para operaciones habituales de inferencia, aunque reconoció que una ejecución de entrenamiento a gran escala, con miles de chips funcionando durante meses, plantea mayores dificultades.