
LA PRODUCCIÓN DE LITIO CRECIÓ UN 62% Y CATAMARCA ES UNO DE LOS PRINCIPALES POLOS
Argentina alcanzó las 120.000 toneladas de LCE durante 2025 y concentra el 21% de los recursos mundiales. Jujuy, Salta y Catamarca reúnen los principales depósitos y proyectos.
La producción argentina de litio alcanzó las 120.000 toneladas de LCE durante 2025, un crecimiento del 62% respecto del año anterior. El incremento estuvo explicado por siete proyectos de distintas escalas y grados de desarrollo, que atraviesan etapas de puesta en marcha, ampliación y optimización. Jujuy, Salta y Catamarca concentran los principales polos de esta actividad, cuyos depósitos se ubican en los salares de alta montaña del noroeste del país.
Argentina reúne aproximadamente el 21% de los recursos mundiales de litio y cerca del 12% de las reservas globales. Junto con Bolivia y Chile integra el denominado Triángulo del Litio, que concentra alrededor del 45% de los recursos del mundo. La disponibilidad de estos recursos, el aumento de la producción, la cartera de proyectos y los costos operativos posicionan al país entre los principales actores del sector.
En Catamarca se encuentran operaciones y proyectos como Fénix, Kachi y Tres Quebradas, además del potencial asociado al Salar del Hombre Muerto. La provincia forma parte, junto con Jujuy y Salta, del núcleo territorial donde se concentran los principales depósitos nacionales. Estos salares constituyen los espacios centrales para el desarrollo de la actividad en el territorio argentino.
Durante 2025, la cartera nacional de proyectos de litio fue valuada en más de US$12.000 millones. El sector cuenta con participación de distintos capitales y una incorporación creciente de tecnologías destinadas a mejorar la eficiencia de los procesos, entre ellas la extracción directa de litio, conocida como DLE. El marco normativo incluye la Ley de Inversiones Mineras 24.196 y la Ley 27.742, que creó el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI).
El crecimiento productivo también responde a mejoras en operaciones existentes. Parte del aumento corresponde a proyectos que todavía avanzan hacia su capacidad nominal de producción y a otros que elevaron sus niveles de utilización mediante ajustes en sus procesos. Por eso, el incremento registrado durante 2025 combina la puesta en marcha y ampliación de proyectos con la optimización de las instalaciones que ya operan.