
Panamá refuerza los estudios sobre las fallas geológicas tras un terremoto de magnitud 7,5
El Instituto de Geociencias contabilizó más de 1.152 réplicas desde el sismo del 9 de octubre. Los investigadores también detectaron desplazamientos del terreno y alertaron sobre el riesgo de nuevos deslizamientos.
Instalan estaciones sísmicas y analizan los movimientos del terreno
El Instituto de Geociencias de la Universidad de Panamá intensificó las tareas de vigilancia del sistema de fallas Azuero-Soná luego del terremoto de magnitud 7,5 registrado el 9 de octubre. Hasta el momento, los sismógrafos contabilizaron más de 1.152 réplicas, en su mayoría con magnitudes de entre 3 y 4 grados.
Como parte de los trabajos, especialistas recorrieron las zonas afectadas para inspeccionar los equipos de medición, instalar nuevas estaciones sísmicas y evaluar las deformaciones de la corteza terrestre.
Los dispositivos fueron instalados en Soná, Quebrada Grande, Mariato y Quebro, en la provincia de Veraguas, y en Macaracas, en Los Santos. Además, se revisaron los equipos ubicados en Penonomé, provincia de Coclé, y Las Tablas, en Los Santos.
El director del organismo, Néstor Luque, explicó que las observaciones realizadas en el terreno permiten comparar los cambios detectados con los registros instrumentales y las imágenes satelitales.
Durante las inspecciones, los investigadores identificaron desplazamientos importantes en el sector sur del plano de falla, hacia Tonosí, y en la parte meridional del sistema, en dirección al distrito de Los Santos.
Buscan establecer antecedentes de la actividad sísmica
Las mediciones posteriores a un terremoto permiten documentar la ruptura y sus efectos sobre la superficie, además de generar información de referencia para estudiar futuros episodios.
Según Luque, estos datos también contribuyen a la paleosismología, una disciplina que estudia las huellas de antiguos terremotos para determinar los movimientos registrados en las fallas y las características de esos acontecimientos.
La comparación entre las evidencias geológicas y los registros del reciente sismo podría aportar información sobre la energía liberada y los intervalos entre terremotos. Sin embargo, el director advirtió que los datos disponibles todavía no permiten establecer cada cuánto tiempo se producen grandes movimientos en esta falla.
Los antecedentes de 1913 y 2026 son limitados, por lo que será necesario profundizar los estudios geológicos sobre desplazamientos antiguos.
La falla de Tonosí y el antecedente de 1913
Los registros históricos indican que el terremoto ocurrido en Panamá en 1913 tuvo una magnitud de momento estimada en 6,9 y estuvo asociado a la falla de Tonosí, integrada en el ámbito del Sistema de Fallas Azuero-Soná.
Aquel movimiento afectó el sur de la península de Azuero y provocó deslizamientos de tierra y daños importantes en poblaciones. También generó un pequeño tsunami que llegó al golfo de San Miguel, en la región del Darién.
El sistema de fallas Azuero-Soná se extiende en dirección noroeste-sureste y es señalado por el Instituto de Geociencias como el principal responsable de la reciente actividad sísmica de gran magnitud en Tonosí, Veraguas y el suroeste del país.
Su estructura combina movimientos laterales con componentes de extensión y compresión. Estas diferencias se reflejan en los distintos tipos de mecanismos de ruptura identificados en sus sectores.
En la zona de Mariato y el golfo de Montijo se observa una combinación de fallas con componentes normales e inversas. En tanto, el área de isla Coiba y sus alrededores presenta fallas transcurrentes vinculadas con la interacción entre la fractura de Coiba y otras estructuras locales.
Advierten por posibles deslizamientos durante las lluvias
La expedición científica también busca registrar deslizamientos y otras modificaciones del terreno ocasionadas por el terremoto. Para ello, investigadores que realizan estudios doctorales y colaboradores analizan imágenes satelitales y verifican en el terreno los movimientos identificados.
Luque advirtió que los sectores donde ya se produjeron deslizamientos podrían experimentar nuevos desplazamientos mientras persistan las lluvias.
La saturación del suelo y el reblandecimiento de los materiales aumentan la inestabilidad de las laderas, lo que puede favorecer nuevos deslizamientos o deslaves.
Ante esta situación, el especialista recomendó evitar acercarse a las zonas afectadas y respetar las advertencias emitidas por las autoridades.