
Trump vinculó con una amenaza relacionada con Irán el retiro de bombarderos B-1 de una base británica
El presidente estadounidense aseguró que el movimiento de las aeronaves desde Fairford respondió a un riesgo concreto, en contraste con la explicación de Marco Rubio.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, confirmó que una “amenaza” relacionada con Irán motivó el traslado de los bombarderos B-1 que se encontraban en la base militar británica de Fairford.
Según explicó el mandatario, las aeronaves no fueron retiradas de la instalación por casualidad. Trump sostuvo que existían amenazas y que la decisión buscó evitar exponer a los efectivos estadounidenses.
El presidente estadounidense también vinculó el aviso con Irán, aunque evitó precisar si la situación estaba relacionada con el uso de drones. Advirtió, además, que habría consecuencias si se confirmara esa participación.
El episodio que generó preocupación en Fairford
La situación se produjo después de un incidente registrado el 27 de septiembre en las inmediaciones de la base. Ese día se declaró un “incidente mayor” y fueron evacuadas varias viviendas.
Un agricultor de Whelford, localidad cercana a las instalaciones, alertó a la Policía luego de observar a un grupo de hombres realizando actividades sospechosas junto a varias camionetas. Medios locales también informaron sobre individuos enmascarados que habrían bloqueado una carretera antes de abandonar el lugar.
Tres vehículos fueron interceptados y cinco hombres británicos, de entre 23 y 25 años y residentes en Londres, fueron detenidos. No se encontraron explosivos, aunque la Policía antiterrorista informó que había una cantidad de gasolina.
Los cinco detenidos quedaron posteriormente en libertad bajo fianza, aunque continúan bajo investigación. Días después, un sexto hombre, de nacionalidad británico-iraní, fue puesto bajo custodia acusado de “preparar actos terroristas”.
Diferencias dentro del Gobierno estadounidense
Las declaraciones de Trump contrastaron con las realizadas previamente por Marco Rubio, secretario de Estado y asesor de Seguridad Nacional.
Rubio había señalado que el traslado de los bombarderos podía responder a rotaciones, ejercicios, redespliegues, cambios de personal o movimientos de aeronaves, y descartó relacionarlo directamente con el incidente ocurrido en Fairford.
El vicepresidente JD Vance, por su parte, sostuvo que las aeronaves habían sido trasladadas como medida preventiva para proteger al personal estadounidense. También afirmó que existía “cierta certeza” de que Irán tenía intención de cometer actos terroristas contra Estados Unidos y otras personas.
El Pentágono confirmó que todos los bombarderos estadounidenses desplegados en RAF Fairford regresaron a sus bases de origen en el Medio Oeste de Estados Unidos. La institución argumentó que la seguridad operativa impedía informar sobre los movimientos en tiempo real.
Reino Unido e Irán intercambiaron acusaciones
Desde el Gobierno británico se señalaron indicios de una posible participación iraní en el episodio. La acusación fue rechazada por la embajada de Irán en Londres, que negó categóricamente cualquier implicación de Teherán.
Mientras tanto, las autoridades británicas insistieron en que las instalaciones militares permanecen seguras y que existen estrategias para proteger las bases.
El traslado de los B-1 se produjo además en un contexto de mayor presencia militar estadounidense en Oriente Medio. El Pentágono había desplegado un portaaviones adicional y 10.000 marineros e infantes de marina en el golfo Pérsico.
En paralelo, altos funcionarios de seguridad nacional estadounidenses mantuvieron reuniones durante el fin de semana en Camp David para analizar cuestiones vinculadas con la estrategia hacia Irán.